El portero visitante, a hombros en Huelva

Vidaller vio cómo cambiaba su vida en un Recreativo-Barbastro en el que conoció, tras una gran actuación, la gran deportividad de la afición onubense

(Artículo publicado en Recremanía el 22 de enero de 2017)

“Aquel partido en Huelva cambio mi vida por completo”. José Luis Mur Vidaller lo sigue teniendo claro en la actualidad, casi 45 años después de aquel encuentro de fútbol que disputó en nuestra ciudad y en el que la afición onubense lo paseó a hombros pese a ser el guardameta del equipo rival. No en vano, su actuación aquella noche sobre el césped le sirvió para fichar por el Atlético de Madrid.

El 17 de junio de 1972 se disputaba en el viejo Estadio Municipal de la barriada de Isla Chica un emocionante partido de vuelta de la promoción de permanencia en Tercera División. Recreativo y Barbastro se veían las caras en Huelva tras un encuentro de ida en tierras aragonesas que había finalizado con empate a uno gracias a un gol de Huertas para los locales y al posterior empate recreativista, obra de Jeromo en lanzamiento de penalti.

El Decano, bajo la presidencia de José Luis Martín Berrocal, había cuajado una temporada bastante mediocre en el grupo IV de Tercera División y se vio abocado a jugarse la continuidad en la categoría en este último partido de la promoción ante el equipo oscense, que intentaba el ascenso tras una buena trayectoria en la división inferior.

El duelo decisivo se disputó en el Municipal en la noche del sábado, solo seis días después del partido de ida, y congregó a un buen número de aficionados en el graderío. Pese a lo mucho que había en juego y según lo contado en la crónica del recordado Santiago Cotán-Pinto para el diario Odiel, el partido “se jugó dentro de una gran deportividad”, destacando las “buenas maneras antes, durante y después” del tiempo reglamentario. El cronista destacaba la cordialidad entre los directivos de ambos equipos y la noble actuación de los futbolistas, pero ponía especial énfasis al hacer referencia al “epílogo protagonizado por la afición de Huelva, que ha puesto pica en Flandes, que ha dado una lección al mundo de lo que es la deportividad y de cómo se puede celebrar con brillantez, dando riendas sueltas al entusiasmo, un partido de fútbol”.

Información sobre el partido recogida en el diario Odiel.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

Y es que en un encuentro de total dominio del equipo recreativista, que llegó a lanzar 25 saques de esquina y creó incontables ocasiones de gol ante el marco rival, el gran héroe de la noche fue Vidaller, portero del Barbastro, que completó un partido increíble salvando goles cantados y evitando que la balanza se inclinase muy pronto a favor de los locales.

Coradino, en el último minuto del partido, logró el gol del triunfo para los onubenses, lo que provocó el estallido de la grada y, tras el pitido final, la invasión del terreno de juego para festejar la permanencia. Los aficionados albiazules subieron a hombros a Coradino, pero no se conformaron con ello y, sorprendentemente, hicieron lo mismo con Vidaller, que no daba crédito a lo que estaba sucediendo pese a haber sido él el principal responsable del sufrimiento de todo el recreativismo aquella noche.

Vidaller a hombros, imagen en el diario Odiel.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

44 años y unos meses más tarde José Luis Mur Vidaller, conocido futbolísticamente por su segundo apellido, es un fotógrafo de prestigio que vive en Madrid, donde regenta un negocio muy visitado por profesionales y aficionados de la fotografía de toda España. Su actuación sobre el césped del Municipal de Huelva y aquel paseo a hombros que fue noticia en todo el país le supusieron fichar ese mismo verano por el Atlético de Madrid y, a la postre, acabar fijando su residencia en la capital y desarrollando su vida en la misma. Todo ello, propiciado por lo ocurrido aquella noche sobre el césped.

José Luis Mur Vidaller, horas antes del partido.

Foto: Cedida por el propio José Luis Mur.

Vidaller comenta en la actualidad que él no era profesional del fútbol y trabajaba entonces como administrativo en el Ayuntamiento de Almudévar aunque le gustaba mucho este deporte. Explica que ni él mismo se podía creer “cómo pudo salirme aquel partido tan bueno” y que incluso ahora, pese al tiempo que ha pasado, le da “vueltas al asunto, porque nosotros no llegábamos a la puerta contraria y yo las paraba por todas partes hasta que, cuando ya se cumplía el minuto 90, Coradino logró marcarme”. Con todo, “ese partido cambió mi vida por completo y siempre está en mi mente”.

Aquella actuación tuvo tanta repercusión que varios equipos se interesaron por él. “Yo tenía 21 años -comenta- y tras llegar a prueba al Atlético de Madrid acabé fichando por este equipo, viniendo incluso en agosto al Trofeo Colombino con mi nuevo equipo, aunque yo no llegué a jugar ningún partido”. Era el conjunto colchonero que entrenaba entonces Max Merkel y que contaba con Rodri y Pacheco como porteros por delante de nuestro protagonista, con lo que no llegó a disputar ningún partido oficial. A la postre, curiosamente, aquella temporada acabarían ganando el título de Liga.

Vidaller en la actualidad.

Foto: Cedida por el propio José Luis Mur.

Pero Vidaller tuvo que dejar el fútbol solo dos años después por una lesión en la mano. A partir de ahí, y ya afincado en la capital de España por su fichaje con el Atlético, desarrolló su carrera profesional como fotógrafo y viviendo una vida que hubiera sido muy diferente de no haber existido aquel partido.

Algo más de diez días después de su gran actuación en Huelva, el diario Odiel publicaba en sus páginas una carta dirigida por Vidaller a Santiago Cotán-Pinto haciéndole llegar su agradecimiento a la afición onubense. “Me he llevado un inolvidable recuerdo de Huelva”, decía al mismo tiempo que exclamaba para dejar claro “qué gran afición y jugadores tiene Huelva”.

Con el paso de los años ese sentimiento no se ha perdido y el gran héroe de aquella noche en el estadio de Isla Chica sigue recordando con alegría todo aquello, guardando incluso “cartas de aficionados onubenses, escritas a puño y letra, felicitándome por aquel partido y diciéndome que no habían visto nunca un portero así”.

Hoy en día, el protagonista de esta singular historia futbolística se dedica a la fotografía, contando en este campo con un gran prestigio a nivel nacional y con un importante negocio ubicado en Madrid porque, gracias a su fenomenal partido en Huelva, trasladó su residencia a la capital de España tras su fichaje por el Atlético de Madrid. Miles de profesionales y aficionados a la fotografía de todo el país visitan su tienda.

Aquel día y aquel partido entre el Recreativo y el Barbastro en 1972 quedaron grabados de manera indeleble en el corazón de José Luis Mur Vidaller y cambiaron su vida. El día que el portero visitante salió a hombros es uno más de esos días que labraron la grandeza del Decano del fútbol español.

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Estreno de lujo para el estadio Municipal

El At. Bilbao y Real Madrid fueron los invitados a una fiesta sin precedentes del fútbol onubense celebrada los días 6 y 8 de septiembre de 1957

(Artículo publicado en Recremanía el 8 de enero de 2017)

LAS FIESTAS de La Cinta del año 1957 se celebraron en Huelva acompañadas por un evento añadido que marcó la vida de la ciudad durante esos días. La inauguración del nuevo estadio municipal, en la barriada de Isla Chica, propició un espectacular ambiente gracias a la celebración de dos grandes partidos de fútbol que enfrentaron al Recreativo con el Atlético de Bilbao, el día 6 de septiembre, y con el Real Madrid, el día 8.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

El diario Odiel se hizo eco de estos eventos dedicando un buen número de páginas a los mismos, reflejando en su portada del día 7, a cinco columnas, que “Huelva vivió una jornada memorable con la inauguración del Estadio Municipal”. El rotativo hacía especial hincapié en la gran afluencia de público, asegurando que la jornada tuvo especial relieve gracias a “un gentío que puede cifrarse en 25.000 espectadores”.

Resulta evidente que la Huelva de los años cincuenta, una ciudad menos acostumbrada aún que la actual a grandes acontecimientos, vivió aquellos dos días con entusiasmo, no solo por la visita de dos de los tres equipos más destacados de España en aquel momento sino por lo que significaba, para el orgullo onubense, poder mostrar un recinto deportivo como el que se estrenaba. Hay que recordar en este sentido que solo unos meses antes el Decano había conseguido el ascenso a Segunda División, con lo que esta inauguración venía como anillo al dedo ante la nueva temporada que se iniciaba y ante la expectación generada en torno al equipo.

Odiel, en su crónica, expresaba con vehemencia lo acontecido: “Acaba de vivir Huelva una jornada memorable que por su dimensión significativa, de contenido y de asociación, se sale incluso del encuadre deportivo para proyectarse sobre elocuentes motivos de espectacularidad y atracción, puesto que se han aunado en ella esos factores diversos que son peculiares en el cotidiano vivir y quehacer de los pueblos”. Al mismo tiempo, se calificaba el nuevo estadio como una “obra colosal, de bella traza y suntuoso empaque”, que además daba lustre a la nueva barriada construida en la Huerta Mena, a la entrada de la ciudad.

El día 6 se iniciaron las celebraciones con un acto religioso organizado por la directiva del Decano en el Santuario de La Cinta como acción de gracias por la terminación del estadio. Ya por

la tarde y en un estadio abarrotado, un desfile de equipos deportivos de la ciudad, la bendición del nuevo recinto por parte del vicario de la Diócesis, Luciano González, y una suelta de globos acompañada de una gran traca sirvieron de celebración previa al partido que disputaron Recreativo y Atlético de Bilbao. El triunfo correspondió a los vascos por 4-3, logrando Arieta los cuatro goles rojiblancos y Pilli, Ateca y García Mulet los albiazules. La nota negativa fue la lesión Fede Bilbao, delantero del conjunto vizcaíno, que sufrió una fractura de tibia y peroné que le mantuvo apartado de los terrenos de juego durante largo tiempo y prácticamente supuso su adiós al fútbol profesional.

Dos días más tarde, el flamante Estadio Municipal acogía el duelo entre el Decano y el Real Madrid, vigente campeón de Europa y con un equipo plagado de grandes futbolistas como Di Stéfano, Kopa, Rial, Zárraga, Santisteban o Santamaría. El partido brindó un gran espectáculo y finalizó con 6-2 para los de la capital de España, con goles de Di Stéfano (3), Mateo, Rial y Zuanzo, en propia puerta, para los madridistas y García Mulet y Hernández para los locales.

Tras el partido el Ayuntamiento de Huelva, con su alcalde Antonio Segovia a la cabeza, ofreció una cena a los componentes de la expedición del Real Madrid en el Hotel Victoria de la capital. El evento finalizó según Odiel con la entrega por parte del primer edil de “una preciosa copa” al capitán del equipo blanco, Juanito Alonso. Del mismo modo, el delegado del conjunto madrileño, Francisco de Ussia, entregó “una valiosa bandeja de plata en un artístico estuche” al presidente del Recreativo, Ramón López.

La polémica de Líberos

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 26 de mayo de 2017)

El anuncio hace unos días por parte de la Trust de Aficionados del Recreativo sobre la inscripción en el Registro de Asociaciones de la Junta de Andalucía del colectivo denominado Líberos del Decano generó de inmediato una nueva movida en el entorno recreativista. Lejos de ser un movimiento sin posibles consecuencias, este nuevo paso en un momento tan delicado para la entidad puede traer consigo problemas que podrían no haberse valorado en su justa medida o, incluso, haberse obviado.

La Federación de Peñas mostró de forma inmediata su desacuerdo y aunque desde la Trust se reaccionó explicando que los peñistas eran plenamente conocedores de la creación de esta nueva asociación desde hace unos meses, la asociación que preside Narciso Rojas ha pasado por alto en sus intervenciones públicas en estos días algunos aspectos que pueden tener una importancia suprema.

Así, el pasado martes día 16 la asociación explicaba a través de un comunicado que durante la campaña de salvación de 2016 las entidades recaudadoras firmaban un documento al recibir las aportaciones, comprometiéndose en él a hacer que las mismas “se transformasen, por la vía estatutaria o accionarial, en derechos de los participantes en lo que llamamos las grandes decisiones dentro del club”. Sin embargo, en el mencionado documento, que actuaba a modo de recibo para quien entregaba el dinero, no se especificaba eso que ahora indican sino, textualmente, el compromiso de “solicitar al R.C. Recreativo de Huelva SAD la compensación de la deuda adquirida por el depositario a cambio de acciones de la citada entidad mercantil”. El compromiso al que alude ahora la Trust sí aparecía en algunos de los documentos informativos sobre la campaña, pero es falso que estuviese incluido en el que se firmó individualmente a cada una de las personas o entidades que realizaron aportaciones a la campaña.

Existe una importante y muy sensible diferencia entre lo firmado y lo que ahora se explica y que, como ya digo, sí fue incluido en los folletos iniciales de la campaña pero no se firmó en los correspondientes recibos. Para poder participar en las grandes decisiones del Decano no es suficiente con poseer un reducido número de acciones y ni Trust ni Federación de Peñas tienen en su mano conceder tal privilegio por otra vía, algo que evidentemente solo reside en el futuro dueño de la entidad. Haberse comprometido a ello, si entendemos que lo incluido en aquellos folletos supone un compromiso cerrado, podría considerarse cuando menos muy arriesgado o incluso cercano a lo utópico.

Además, resulta llamativo que la Trust haya asegurado por activa y por pasiva en diversos medios de comunicación (por ejemplo, a través de su presidente en ‘La Jugada’ de Huelva de Canal Sur Radio de este pasado 22 de mayo) que se está insistiendo en que en el pliego de condiciones para la venta del Decano y en los propios estatutos de la entidad aparezca una serie de obligaciones para el posible futuro comprador, sin importar que ello pueda ser tomado como una cortapisa inaceptable por alguien interesado en entrar en la entidad en un momento en que la llegada de varios millones de euros es la única salida para la viabilidad de la sociedad. El presidente de la asociación se refiere a esas condiciones como la forma en la que el club albiazul salda la deuda que tiene con la afición a pesar de que esa masa social del Recreativo no ha autorizado en ningún momento, salvo en el caso de una muy pequeña parte de ella a través de las asambleas de la Trust, que se lleve a cabo de esa manera tan sui géneris.

La asociación, a través de su presidente, se erige así una vez más en los medios de comunicación como portavoz del recreativismo pese a que aglutina a solo unos tres centenares de aficionados, a que solo logra reunir a muy pocas decenas de ellos en las asambleas y a que la Trust, si hablamos de lo recaudado en la campaña de salvación, solo es depositante de una parte de los euros.

El denominado Informe sobre derechos de decisión, un documento que incluye entre sus páginas los estatutos de la asociación Líberos del Decano, establece un “decálogo de grandes decisiones” que deben quedar, en opinión de los miembros de la Trust, en manos de la afición, incluyéndose desde las pequeñas modificaciones o adaptaciones que se quisieran introducir al escudo hasta, incluso, “el nombramiento del presidente del Club” (sic).

Con todo ello e intentando resumir, la realidad actual es que quienes realizaron aportaciones para la salvación se encuentran ahora, aunque haya quienes deseasen recibir las acciones prometidas, que se les cambia ese derecho reconocido en el recibo de la campaña por la mera pertenencia a una asociación que, eso sí, pretende que se le otorgue poder de decisión o, en su defecto, ser algún día accionista del Decano.

En esa asociación, según sus estatutos, los derechos adquiridos por quienes hubiesen aportado decenas de miles de euros se equiparan, en lo que a poder de decisión se refiere y en virtud a la máxima ‘un socio, un voto’, a los de quienes hayan aportado solo 25 euros. A su vez, la modificación de esos estatutos exige un acuerdo por mayoría absoluta, con lo que si alguno de los más generosos participantes en la campaña de salvación no estuviese de acuerdo con este sistema de decisiones tendría muy complicado hacer valer los derechos recogidos en su recibo ante un número mucho mayor de socios, y por tanto de votos, que hayan realizado aportaciones menores.

Tampoco tendrán mucho que hacer, pese al indudable peso específico que tuvieron en la superación de las dificultades del pasado 30 de junio, si quieren evitar que en nombre de su aportación se intenten poner trabas a las decisiones que pudieran tener planeadas los interesados en la compra de la entidad albiazul para hacer un Recreativo más rentable pensando en la pronta recuperación de lo invertido, ya que desde la Trust, antes incluso de la primera reunión de Líberos del Decano, se está presionando para imponer diez medidas en nombre de una afición integrada por varios miles de personas.

En definitiva, difícil lo tienen quienes no deseen que se pongan en su nombre condiciones que pudieran frenar a posibles compradores por el riesgo que ello supone para contar con los 8 o 10 millones de euros que son necesarios a corto plazo, quienes no deseen poner su aportación a la campaña al servicio de una asociación, o quienes simplemente quieran ejercer su derecho a convertir su deuda en acciones que unir en el futuro, por ejemplo, a las de otros accionistas minoritarios de su entorno. La asociación Líberos del Decano no nace, ni mucho menos, al gusto de todos e incluso exige ya contraprestaciones por la deuda sin haberse convocado aún ni una reunión en la que puedan decidirlo sus supuestos socios: los acreedores.

18 de diciembre de 1889, el inicio de una ruta

En una reunión en el Club Inglés de Huelva se acordó la fundación del Huelva Recreation Club y se votó a Charles Adam como primer presidente

(Artículo publicado en Recremanía el 18 de diciembre de 2016)

EL DÍA DE HOY, en el que se conmemora el 127 aniversario del Decano con un original acto ideado por la revista Recremanía y el colectivo Acción Recre, traemos a nuestras páginas un breve repaso a los inicios del fútbol español con la fundación del Huelva Recreation Club.

Otorgamos un protagonismo importante a la ruta entre Riotinto y la capital onubense, pues es la misma la que posibilita la llegada del fútbol a la orilla del Odiel después de que en 1873 la explotación de las minas de aquella localidad fuese adjudicada a la The Rio Tinto Company Limited.

El nacimiento del equipo onubense tiene sus raices en aquellos primeros partidos que la colonia inglesa disputaba en nuestra provincia y toma cuerpo en la noche del miércoles 18 de diciembre de 1889 en la que, según se contaba en el diario La Provincia de dos días más tarde, “tuvo lugar el ‘meeting’ en el Casino Inglés para la formación del Huelva Recreation Club”.

La histórica cabecera de la prensa onubense aseguraba que la asistencia a esa reunión “fue numerosísima”, contando con la presencia de “la colonia inglesa y varias personas distinguidas de esta localidad”.

Foto: AMH. FDH. La Provincia.

En aquella primera cita en el número 17 de la calle Odiel “se procedió a la votación de una junta directiva provisional” en la que Charles Adam fue elegido como presidente, por unanimidad. En ese primer equipo gestor se integraban también Gavin M. Spiers, como vicepresidente; Arthur Gough, como tesorero; Edward Palin, como secretario; y Alex Lawson, José Muñoz y John Crofts, como vocales.

Según se explica en la Historia del Real Club Recreativo de Huelva, de Diego Lorenzo Becerril y Antonio La O, todos los miembros de aquella junta directiva provisional, a excepción del presidente, estaban directamente vinculadas a The Rio Tinto Company Limited, la empresa británica que se hizo cargo de las minas de cobre de Riotinto.

La presencia inglesa en Huelva era notoria en nuestra sociedad, no solo en la comarca minera sino en la capital, lo que hace suponer que la práctica del fútbol no era algo esporádico ni extraño y que no serían pocos los partidos que se disputarían en esos años previos tanto en Riotinto, considerada cuna de este deporte en nuestro país, como en la orilla del Odiel.

Cinco días más tardes de aquella primera reunión de la que emergió la primera junta directiva, tuvo lugar una nueva cita que se celebró en el Hotel Colón, actual Casa Colón de nuestra capital. En ella y siguiendo el relato publicado en el diario La Provincia el 28 de diciembre, se aprobó el acta de la junta celebrada el día 18 y se procedió a elegir a los presidentes honorarios y a la nueva junta directiva que sustituiría, ya de forma definitiva, a la provisional.

En la misma se eligieron dos presidentes, el propio Charles Adam y Pedro N. de Soto, y se acordó la celebración de un “gran baile” a principios de enero en el Hotel Colón, la creación de un libro de registro en el que los socios puedan reservar los terrenos del Lawn Tennis por un plazo máximo de una hora, la organización de varias pruebas deportivas para principios de febrero de 1890, la búsqueda de un local para el club, el agradecimiento público al gobernador civil y a Guillermo Sundheim por su apoyo a la entidad y el establecimiento de las primeras cuotas de socios, que quedaban fijadas en 5 pesetas de entrada y 2 pesetas mensuales para los socios ya inscritos y 10 pesetas de entrada y 2 mensuales para los nuevos.

En aquellos primeros años y tal y como se recoge en la historia escrita por Becerril y La O, el Huelva Recreation Club ya comenzó a ser una institución muy activa, organizando múltiples actividades que no solo incluían la celebración de partidos de fútbol sino también un buen número de eventos sociales y actividades deportivas de diversa índole, sobre todo tenis y cricket.

Frustración

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 8 de noviembre de 2016)

La rocambolesca temporada que está viviendo el Recreativo, por obra y mor de la gestión del tristemente célebre Pablo Comas, ofrece giros que pese a llegar como lógica consecuencia de todo lo que está ocurriendo en la entidad no pierden por ello su capacidad de sorprender. Cada vuelta de tuerca en medio de esta situación límite supone un rasguño más en el corazón de los buenos recreativistas que, algunos sí, presentan ya un considerable currículo de esfuerzos en pro del Decano.

En la grada del Nuevo Colombino, o al menos en una parte demasiado grande de la misma, comienza a surgir una fuerte exigencia empeñada en conseguir resultados por la vía rápida y que busca culpables, un domingo sí y otro también, a la por ahora nefasta singladura deportiva del primer equipo albiazul sin caer en la cuenta que la misma, más que culpables cercanos, tiene en la figura del anterior dirigente su principal, si no única, razón de ser.

Lo que debería ser una temporada deportiva centrada en dar calor al cuadro onubense para no caer en situaciones aún más dramáticas se convierte en una trayectoria analizada desde los parámetros normales que rigen cualquier otro club de fútbol, sin que el entorno parezca tener en cuenta en su análisis que la entidad albiazul no se encuentra bajo esos parámetros y sí en una situación desesperada, inmerso desde hace mucho tiempo en causa de liquidación obligada y pendiente de un largo y minucioso trabajo de reconstrucción en el que cualquier mínimo traspié puede dar al traste con la llegada a buen puerto.

Y así, bajo esos parámetros normales que la afición también percibe, se oye que en fútbol a los entrenadores los echan los resultados y que por eso se ha destituido a Alejandro Ceballos y se destituirá a Juan Manuel Pavón si los marcadores no acompañan, sin que llegue a entenderse que el Decano no funciona debido a un problema de mucho mayor calado que incide de manera decisiva sobre todo lo demás y que una variación en el rumbo no depende, por tanto, de la salida de estas personas. Buena parte de la grada, en su falta de información, ya ha comenzado a pitar a sus jugadores o a dictar sentencia sobre quiénes son los culpables, señalando a este nuevo entrenador, a los futbolistas o incluso (sic) a unos maniatados consejeros que al aceptar sus cargos ya han demostrado bastante grado de locura o de un recreativismo que no está lejos de ser sinónimo de eso mismo.

En la grada del Nuevo Colombino se hablaba, hace solo diez días, de la soñada fase de ascenso e incluso ahora ya son muchos los que hablan de jugadores que sobran y de fichajes en enero, sin que nadie les haga reflexionar sobre lo complicado que está resultando y va a resultar levantar el embargo y, más tarde, generar ingresos suficientes ni siquiera para el día a día. Ahora mismo, incluso, todos parecen dar por hecha la cercana venida de un adinerado inversor dispuesto a saldar muchas deudas en un plazo extraordinariamente breve sin apenas meditar sobre el futuro. Y tampoco desde dentro se les hace ver que, aunque la salvación es posible, todo sigue siendo muy complicado y que arrimar el hombro sigue siendo fundamental.

Se buscan culpables cercanos en el espacio y en el tiempo y se piensa ya en soluciones a base de talonario, olvidando que el único culpable ya no está dentro de la entidad y que estamos inmersos en una carrera contrarreloj hasta volver a encontrar dinero en las cuentas bancarias. Culpable solo hay uno, aunque tuviese o aún tenga colaboradores y palmeros y aunque algunos de los que tomaron café con él ahora lo tomen, presumiendo de un nuevo y más puro recreativismo, con los nuevos responsables. Y solución solo hay una, que pasa por crear el mejor ambiente y las mejores condiciones posibles para la llegada de un gran capital. Todo lo demás vuelve a ser una venta de humo.

La falta de información al aficionado genera expectativa de vivir una temporada mejor y provoca más tarde frustración cuando las cosas no van bien. Al mismo tiempo, esa frustración crea un mal ambiente general en el club y en todo su entorno que puede acabar volviéndose en contra del propio Recreativo, de sus dirigentes, del recreativismo e incluso de la alcaldía de la ciudad, que puede encontrarse con seguidores del Decano pidiendo unas soluciones por la vía rápida que difícilmente pueden ser atendidas en esta situación de extrema gravedad y a una plantilla de profesionales harta de sentirse en el objetivo sin ni siquiera ser parte del problema. Ojalá nada de esto ocurra porque ello será señal de que desde el club y desde el propietario se ha cambiado de dinámica y se ha sabido inculcar tranquilidad y paciencia, mucha paciencia.

Después del 6 de octubre

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 28 de septiembre de 2016)

Este próximo 6 de octubre está marcado en el calendario albiazul como una de esas fechas que pueden ocupar un lugar destacado de la historia del Real Club Recreativo de Huelva. Resulta tristemente curioso que en la época reciente del Decano, y en la que se avecina, se puedan situar, por suerte y por desgracia, un puñado de días que reseñar como claves en su devenir.

Así, el 6 de octubre se sumará a ese 19 de marzo en el que los empleados despertaron al recreativismo y sin el que no hubieran sido posibles todos los pasos que se han dado luego. Se podrá colocar también al nivel de todo el pasado mes de junio, en el que Huelva logró reunir cerca de 800.000 euros, o a esa otra fecha que aún está por venir y en la que Pablo Comas acabará, probablemente, sentado en el banquillo de los acusados. En los próximos meses, o quizás años, es muy posible que el Decano vuelva a necesitar nuevos  momentos clave que superar y que quedarán resaltados para su historia.

La situación actual del Recreativo merece un análisis más detenido. Aunque el 6 de octubre sea observado por una parte importante de la afición como el comienzo de una nueva época, no percibo que el recreativismo en particular y Huelva en general sea consciente de la situación tan complicada que hay que superar aún. Lo hecho hasta ahora, aunque básico, es solo una minúscula parte de todo lo que debe ocurrir para que el club más antiguo de España arribe a buen puerto. Después de la salida de Comas del consejo de administración albiazul aún hay una losa en forma de deuda que, según mis estimaciones, podría incluso superar los 30 millones de euros. Y ello, sin apenas activos que puedan contraponerse. Y, claro está, para superar tal escollo deben cumplirse multitud de requisitos que comienzan, ineludiblemente, por la entrada de un capital importante y la cristalización inmediata de un acuerdo con la Agencia Tributaria. Casi nada.

La panorámica de los últimos acontecimientos no muestra, a mi entender, una toma de conciencia por parte de todos. Nos encontramos en el momento en el que más ayuda necesita el Decano, en una época en la que la recremanía ha subido hasta sus cotas más altas y en una temporada en la que el precio de los abonos ha bajado más que nunca sin mediar un descenso de categoría. Pese a esos tres parámetros nada despreciables, el número de carnets expedidos por el club, aunque no sea ni mucho menos despreciable, no se ha acercado a lo que hubiese sido deseable para el momento más delicado de la vida del Recreativo ni tampoco a los objetivos marcados.

Está claro que a la campaña le han faltado ingredientes para tocar la sensibilidad del onubense y quizás algo de imaginación para lograr mayores números. Pese a ello, creo firmemente que la causa principal de que nos hayamos quedado por debajo de las expectativas creadas hay que situarla en la falta de una información clara a los aficionados, muchos de los cuales consideran que el Decano está volviendo a la normalidad y que lo que ocurre sobre el terreno de juego vuelve a ser, con diferencia, lo más importante. Ayuntamiento, la Trust, la Federación de Peñas y, ojo, también el resto de fuerzas vivas del recreativismo no han dado prioridad a la concienciación sobre la actual situación y apenas han ofrecido información detallada tras superarse, con más o menos vaivenes, el duro escollo del 30 de junio.

El camino que nos queda por recorrer necesita de la participación de todos y que todos sumen con aquello que mejor sepan hacer. Animar desde la grada, aportar ideas magistrales, poner sobre la mesa conocimientos económicos y jurídidos, exponer capacidad de convocatoria y desarrollar habilidad para buscar a más personas que se sumen activamente al proyecto, cada uno desde su vertiente, puede resultar decisivo en esta batalla.

Todos han aportado ya mucho: unos, atreviéndose a dar el paso de la expropiación; otros, teniendo el inmenso valor de firmar una denuncia en los juzgados; otros, volcándose en obtener miles de euros para la entidad; otros, dedicando horas y cariño al Recreativo pese a meses y meses sin cobrar… Pero todavía es necesario, como algunos ‘trustistas’ repiten estos días, remar y remar. Tenemos que remar aún más y tenemos que hacerlo entre todos. Sigue siendo el momento.

El cuidado del patrimonio

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 17 de agosto de 2016)

Huelva continúa revuelta, inmersa en esa intentona por salvar al Recre que quizás podríamos tildar de utópica o quizás de temeraria, pero que ojalá no resulte frustrada. La continuidad del Decano ocupa y preocupa a una buena parte de los onubenses, que han logrado movilizar y concienciar a un sector amplio de nuestra sociedad sobre la importancia de lograr el éxito en tamaña empresa, más aún ahora que su actividad ya posee la calificación de Bien de Interés Cultural.

Pese a ello, no todos han tomado conciencia de la verdadera dimensión que tiene el Recreativo para nuestra provincia. Las muestras sobre su influencia positiva en diversos aspectos son innumerables y aparecen de forma evidente y muy visible con solo observar el movimiento social y económico que esta entidad genera y la forma en la que la misma proyecta la imagen de nuestra tierra, pero existen además y aunque no sean muy abundantes algunos estudios que reflejan, cuantificándolos numéricamente, el beneficio que los logros deportivos de un equipo de fútbol puede generar para su entorno.

Una investigación realizada en la Universidad de La Laguna a mediados de los años noventa del siglo pasado se centraba en valorar económicamente la notoriedad que la participación en competición europea del Club Deportivo Tenerife supuso para su isla y para todo el archipiélago canario gracias a las informaciones aparecidas en los medios de comunicación en una sola temporada. El trabajo, dirigido por el profesor Javier Galán Gamero, se centraba en un ejercicio futbolístico en el que el equipo chicharrero participaba en la extinta Copa de la Uefa, con lo que se puede considerar que las cifras que podrían resultar de un estudio similar sobre el Recreativo de Huelva, en una temporada habitual del equipo en Segunda División A y sin participación en competición continental, serían sensiblemente inferiores.

Pese a ello, los resultados del estudio realizado en La Laguna reflejan una cifra tan impresionante que incluso una simple estimación a la baja sobre un club como el Recreativo no deja lugar a dudas sobre la importancia de su existencia para esta tierra, máxime cuando hay que tener en cuenta, por un lado, que la difusión del fútbol se ha multiplicado de forma espectacular dos décadas después de aquella investigación con la creación de nuevos canales de televisión y con el auge de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y, por otro lado, que el Decano, por el hecho de ser el club más antiguo de España, posee un plus de nivel de repercusión que no podemos atribuir al Club Deportivo Tenerife.

El trabajo de investigación mencionado valoraba económicamente la presencia del equipo tinerfeño en medios de comunicación escritos, en radio y en televisión tanto a nivel nacional como internacional concluyendo que, con una audiencia estimada de más de 137 millones de personas repartidas por más de cien países, las informaciones aparecidas en una sola temporada tenían un valor de más de 12.000 millones de pesetas. Esta cifra, traducida a la moneda actual, supera los 72 millones de euros, si bien la misma no tiene en cuenta el matiz antes comentado de esa mayor difusión que ahora tiene el fútbol ni refleja el encarecimiento de la vida provocado por la inflación.

En una época en la que entidades como la Diputación Provincial de Huelva invierten un dinero considerable en la difusión en el exterior de las bondades de nuestra tierra, muchos onubenses no son conscientes de la importancia que tiene para nosotros, a muy diversos niveles, la existencia del Recreativo. Y eso sin contar que quien esto escribe, sin viajar muy a menudo al extranjero, ha sentido el placer de comprobar en un restaurante de Rennes o en una calle de Amsterdam que no son pocos los ciudadanos de otros países que sitúan Huelva en el mapa gracias a la existencia del Decano del fútbol español.

Hablar y hablar

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 12 de mayo de 2016)

Comencé a vivir mi recreativismo una tarde de mayo en la que el Decano se jugaba en Castalia su primer ascenso a la máxima categoría tras casi noventa años de historia. Mi afición al fútbol nacía a la par que el amor a esos colores que nos representan por todo el mundo y se cimentó luego con raíces indestructibles en unos años ochenta de goce futbolístico.

Desde siempre, desde que se inician mis recuerdos sobre este deporte, escucho rumores alrededor del fútbol que me provocan una sonrisa y grandes dosis de sorpresa por lo lejos que puede llegar la imaginación y lo extrañamente rebuscada que puede ser. En los años de fútbol dorado a la vera del uruguayo Víctor Espárrago, no eran pocos los recreativistas que aseguraban que al equipo onubense no le interesaba el ascenso a Primera División. Desconozco el mecanismo que lleva a un aficionado a alcanzar una conclusión semejante ante un logro que solo brinda beneficios a todos los implicados, pero la frase la oí en bastantes ocasiones.

Algo debe ocurrir cuando son tantos los comentarios que genera el fútbol. Llegué a escuchar hace poco más de un lustro que al Getafe le interesaba descender, por aquello de no ser un equipo con muchos aficionados, e incluso leo cada día el incesante empeño de un puñado de perdedores que nos cuentan la existencia de una conspiración mundial en contra de un equipo y a favor de otro.

A nivel local, este último lustro ha generado una cantidad ingente de comentarios de calle. Desde alabanzas a la gestión de Comas basada solo en lo que él contaba hasta curiosas justificaciones, más propias de guión de cine que de cabeza amueblada, lanzadas al aire o incluso escritas en prensa cuando el presidente albiazul comenzó a incumplir sus obligaciones de pago.

Y desde hace pocas semanas, toda Huelva opina sobre la compraventa del Decano. Un buen puñado tiene claro, no sé con qué base para ello, que Infotelwi no desea comprar; otros, que Comas se ha buscado un colega para inventar una nueva farsa; algunos más, que las notas de prensa, vengan de donde venga, siempre son redactadas por las mismas manos; y no pocos, que la venta ya es realidad y supondrá la salvación del club más antiguo de España.

Hablar, hablar y hablar. De eso sabemos bastante en esta tierra de la misma manera que andamos un poco más cortos cuando llega la hora de coger el toro por los cuernos, de ponernos todos a trabajar en soluciones reales y no utópicas, de cumplir como dirigente público que debe defender nuestros activos e intereses o de involucrarnos para mejorar cada día. Y mientras tanto continuamos, nunca mejor dicho, dando patadas al balón. Tempus fugit (otra vez).

El final del Recreativo

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 8 de abril de 2016)

El final del Recreativo está cerca. La longeva vida del pionero de nuestro fútbol, más amenazada y frágil que nunca, terminará pronto, muy pronto. Los empleados de la entidad albiazul, erguidos y con la cabeza bien alta pese a tanto maltrato acumulado, lo anunciaban de forma clara y certera hace tres semanas: “Podría ser el último partido de nuestro viejo Decano”, proclamaron a los cuatro vientos y traspasando incluso fronteras unos días antes del duelo en el Nuevo Colombino ante el filial del Granada. Y no les faltaba razón. Podría ser ése el último como puede serlo el de este domingo o alguno de los próximos, de los muy próximos.

El futuro del Recreativo pende de un hilo y solo una fuerte inyección económica podría evitar lo que digo al principio: que su vida se acabe muy pronto. Por muchas vueltas que demos al asunto y por muchos y buenos deseos que proclamemos al viento, el Decano del fútbol español tiene, a esta hora en la que redacto estas pocas líneas, los días contados.

Aquí se necesitan millones de euros que tapen agujeros urgentes surgidos de la ineptitud, y quizás algo más por lo que va diciendo un juez, durante la gestión más reciente. Afición, empleados de las distintas áreas del club, futbolistas y técnicos están poniendo sobre la mesa los únicos argumentos que sirven en este momento para remar hacia una todavía utópica salvación. El resto de actitudes, más de cara a la galería y sin verdadero arrimado de hombro, conducen a poco ante tan dramática situación.

Millones de euros en forma de inversión. Cinco o seis para empezar y unos cuantos más en el bolsillo para seguir caminando hasta una orilla en la que recuperar el resuello. Ésa es la solución para el Decano y todo lo demás son cantos al viento. Cualquier actitud que no prepare este estéril terreno para la llegada del capital -complicado, pero no descartable mientras haya vida- sirve más de estorbo que de ayuda. Y deprisa, que el tiempo se acaba. Puede ser, como decían los empleados, en el próximo partido. El final está cerca y es casi imposible alejarlo. Déjense de historias. Remuevan lo irremovible. Únanse por el objetivo y localicen la pequeña ranura por la que escapar de este infierno que va a acabar con el Decano. El final del Recreativo está cerca.

El hijo de Juan Simón

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 9 de febrero de 2016)

El maltrato que sufre el club decano del fútbol español desde hace cerca de cuatro años anuncia, si Huelva no lo impide, un dramático final. Una sociedad histórica, orgullo de la capital y la provincia por ser la primera de nuestro país en un deporte que mueve y emociona a millones de aficionados en todo el mundo, ha quedado herida de muerte tras la más que dudosa y poco escrupulosa gestión llevada a cabo desde 2012, cuando la entidad, pese a los muchos errores que salpicaron los aciertos de años anteriores, era completamente viable con los ingresos asociados a Segunda División A y el activo que por entonces aún suponía su plantilla de futbolistas y los suculentos derechos generados por diversas vías.

Pablo Comas, que en alguna cita pública ante los medios de comunicación se atrevió incluso a presumir de recreativismo, ha convertido al Decano en un cadáver que, como la hija de Juan Simón en la obra de José María Granada y Nemesio Sobrevila, tendrán que enterrar pronto sus seres más queridos si algo parecido a un milagro no lo remedia. Con Comas dentro o sin su presencia, el Recreativo solo importa a los recreativistas y solo ellos lo lamentarán si finalmente acaba muriendo.

“La enterraron por la tarde a la hija de Juan Simón y era Simón en el pueblo el único enterrador”. Lo enterraron por la tarde al Decano del fútbol español y era el recreativista de siempre su único enterrador. Y poco importará el funeral a quienes ahora permanecen escondidos después de ensalzar al culpable y vanagloriarse una y otra vez, en los últimos años, de su supuesto sentimiento azul y blanco.