Frustración

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 8 de noviembre de 2016)

La rocambolesca temporada que está viviendo el Recreativo, por obra y mor de la gestión del tristemente célebre Pablo Comas, ofrece giros que pese a llegar como lógica consecuencia de todo lo que está ocurriendo en la entidad no pierden por ello su capacidad de sorprender. Cada vuelta de tuerca en medio de esta situación límite supone un rasguño más en el corazón de los buenos recreativistas que, algunos sí, presentan ya un considerable currículo de esfuerzos en pro del Decano.

En la grada del Nuevo Colombino, o al menos en una parte demasiado grande de la misma, comienza a surgir una fuerte exigencia empeñada en conseguir resultados por la vía rápida y que busca culpables, un domingo sí y otro también, a la por ahora nefasta singladura deportiva del primer equipo albiazul sin caer en la cuenta que la misma, más que culpables cercanos, tiene en la figura del anterior dirigente su principal, si no única, razón de ser.

Lo que debería ser una temporada deportiva centrada en dar calor al cuadro onubense para no caer en situaciones aún más dramáticas se convierte en una trayectoria analizada desde los parámetros normales que rigen cualquier otro club de fútbol, sin que el entorno parezca tener en cuenta en su análisis que la entidad albiazul no se encuentra bajo esos parámetros y sí en una situación desesperada, inmerso desde hace mucho tiempo en causa de liquidación obligada y pendiente de un largo y minucioso trabajo de reconstrucción en el que cualquier mínimo traspié puede dar al traste con la llegada a buen puerto.

Y así, bajo esos parámetros normales que la afición también percibe, se oye que en fútbol a los entrenadores los echan los resultados y que por eso se ha destituido a Alejandro Ceballos y se destituirá a Juan Manuel Pavón si los marcadores no acompañan, sin que llegue a entenderse que el Decano no funciona debido a un problema de mucho mayor calado que incide de manera decisiva sobre todo lo demás y que una variación en el rumbo no depende, por tanto, de la salida de estas personas. Buena parte de la grada, en su falta de información, ya ha comenzado a pitar a sus jugadores o a dictar sentencia sobre quiénes son los culpables, señalando a este nuevo entrenador, a los futbolistas o incluso (sic) a unos maniatados consejeros que al aceptar sus cargos ya han demostrado bastante grado de locura o de un recreativismo que no está lejos de ser sinónimo de eso mismo.

En la grada del Nuevo Colombino se hablaba, hace solo diez días, de la soñada fase de ascenso e incluso ahora ya son muchos los que hablan de jugadores que sobran y de fichajes en enero, sin que nadie les haga reflexionar sobre lo complicado que está resultando y va a resultar levantar el embargo y, más tarde, generar ingresos suficientes ni siquiera para el día a día. Ahora mismo, incluso, todos parecen dar por hecha la cercana venida de un adinerado inversor dispuesto a saldar muchas deudas en un plazo extraordinariamente breve sin apenas meditar sobre el futuro. Y tampoco desde dentro se les hace ver que, aunque la salvación es posible, todo sigue siendo muy complicado y que arrimar el hombro sigue siendo fundamental.

Se buscan culpables cercanos en el espacio y en el tiempo y se piensa ya en soluciones a base de talonario, olvidando que el único culpable ya no está dentro de la entidad y que estamos inmersos en una carrera contrarreloj hasta volver a encontrar dinero en las cuentas bancarias. Culpable solo hay uno, aunque tuviese o aún tenga colaboradores y palmeros y aunque algunos de los que tomaron café con él ahora lo tomen, presumiendo de un nuevo y más puro recreativismo, con los nuevos responsables. Y solución solo hay una, que pasa por crear el mejor ambiente y las mejores condiciones posibles para la llegada de un gran capital. Todo lo demás vuelve a ser una venta de humo.

La falta de información al aficionado genera expectativa de vivir una temporada mejor y provoca más tarde frustración cuando las cosas no van bien. Al mismo tiempo, esa frustración crea un mal ambiente general en el club y en todo su entorno que puede acabar volviéndose en contra del propio Recreativo, de sus dirigentes, del recreativismo e incluso de la alcaldía de la ciudad, que puede encontrarse con seguidores del Decano pidiendo unas soluciones por la vía rápida que difícilmente pueden ser atendidas en esta situación de extrema gravedad y a una plantilla de profesionales harta de sentirse en el objetivo sin ni siquiera ser parte del problema. Ojalá nada de esto ocurra porque ello será señal de que desde el club y desde el propietario se ha cambiado de dinámica y se ha sabido inculcar tranquilidad y paciencia, mucha paciencia.

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Mi amigo el nudista

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 25 de octubre de 2016)

Mi amigo es nudista. Y probablemente lo sea de toda la vida. Nunca me lo ha dicho pero seguro que es nudista de toda la vida. El otro día, mientras paseaba entre las dunas, me encontré a mi viejo amigo. Sí, al nudista. Estaba tomando el sol plácidamente y, claro, miré apresuradamente para otro lado. Y es que mi amigo, por lo visto, gusta de irse a la playa y tomar el sol como su madre lo trajo al mundo, sin avisar antes a sus amigos de que él es nudista. Y no, eso no tiene nada de malo. No tengo ninguna duda, faltaría más. Pero uno no está acostumbrado a encontrarse a su amigo así, con todo lo que cuelga, y hablarle de cualquier cosa. Porque es que, claro, si te lo encuentras jugando al ajedrez y no sabías que era ajedrecista, pues le preguntas por ello, le hablas de cómo lleva la partida, elogias su último movimiento o el jaque que acaba de dar… Y si te lo encuentras en la cola del cine -y cuando digo cola me refiero a una fila de personas- pues le preguntas qué película va a ver o incluso le recomiendas otra que tú ya has visto.

¿Pero qué le dices si te lo encuentras desnudo? ¿Le haces referencia a lo que está haciendo y a lo que se le ve o simplemente hablas con él como si nada, como no dándote cuenta de que está sin ropa? Y si optas por lo segundo, por hablar del tiempo u otros temas banales, ¿hacia dónde miras? ¿Y si se te va la mirada hacia abajo, ya entonces sí le sacas el tema o sigues hablando de las olas tan grandes que hay en el mar?

Sé que son problemas de mi edad y, quizás, de mi generación. Pero yo, y espero que sepan perdonarme, prefiero encontrarme a mi amigo en el Holea y preguntarle qué está comprando y dónde piensa comer algo. Allí, si le pregunto qué hace, me dirá que está comprando tal o cual prenda o, simplemente, que está “echando el sábado”. En la playa y en la situación antes descrita, en cambio, si le pregunto “¿qué haces?”, lo más probable es que me responda “¿pues no lo ves?”. Y ahí, sin duda, tendría que darle la razón aunque, maldita educación sexual que nos dieron, lo hiciese ruborizándome.

Sin que el viento la lleve

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 11 de octubre de 2016)

Volar. Volar sin esperar a que el viento te lleve. A ras de suelo, apreciando los detalles, pero también en las alturas, tratando de alcanzar lo inalcanzable, lo aparentemente tan lejano y complicado. Imagino que los sueños, cuando te mueves en silla de ruedas, pueden parecer a veces cimas inalcanzables y que incluso un sencillo sendero, de arena sin asentar, se convierte en un obstáculo insalvable.

Volar y no esperar a que el tiempo pase por tu lado, sin respuestas. Avanzar, buscar razones, disfrutar momentos, sentir… ¡Vivir! Su pequeño vehículo se le quedó pequeño para tanto afán de superación, para tanta ansia y tanto espíritu inquieto, para elevar unos sueños enormes, los suyos, al infinito. Y encontró un lugar, junto a toda esa gente que la quiere y que la impulsa, para gritar al mundo y expresar desde el corazón sus ilusiones, sus sentimientos y sus anhelos, dándole hermosa forma a todas sus inquietudes.

Leo que Lorena Bogado, esa joven heroína que se entremezcla con nuestra vida diaria en las calles de Huelva, va ya por el tercer libro publicado. Leo, preocupado y con ciertas dosis de estrés por no encontrar un tema para mi artículo de opinión, que esta onubense ilustre sigue volando mientras el resto nos afanamos en solucionar, como si no tuvieran sencilla solución, nuestros pequeños problemas cotidianos. Lorena vuela alto y tras mostrarnos su amanecer, sus cartas y su propio camino, prepara ya su cuarto libro mientras nosotros dejamos pasar los pequeños grandes momentos de nuestra vida. Permíteme, joven, que me descubra ante ti.

Después del 6 de octubre

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 28 de septiembre de 2016)

Este próximo 6 de octubre está marcado en el calendario albiazul como una de esas fechas que pueden ocupar un lugar destacado de la historia del Real Club Recreativo de Huelva. Resulta tristemente curioso que en la época reciente del Decano, y en la que se avecina, se puedan situar, por suerte y por desgracia, un puñado de días que reseñar como claves en su devenir.

Así, el 6 de octubre se sumará a ese 19 de marzo en el que los empleados despertaron al recreativismo y sin el que no hubieran sido posibles todos los pasos que se han dado luego. Se podrá colocar también al nivel de todo el pasado mes de junio, en el que Huelva logró reunir cerca de 800.000 euros, o a esa otra fecha que aún está por venir y en la que Pablo Comas acabará, probablemente, sentado en el banquillo de los acusados. En los próximos meses, o quizás años, es muy posible que el Decano vuelva a necesitar nuevos  momentos clave que superar y que quedarán resaltados para su historia.

La situación actual del Recreativo merece un análisis más detenido. Aunque el 6 de octubre sea observado por una parte importante de la afición como el comienzo de una nueva época, no percibo que el recreativismo en particular y Huelva en general sea consciente de la situación tan complicada que hay que superar aún. Lo hecho hasta ahora, aunque básico, es solo una minúscula parte de todo lo que debe ocurrir para que el club más antiguo de España arribe a buen puerto. Después de la salida de Comas del consejo de administración albiazul aún hay una losa en forma de deuda que, según mis estimaciones, podría incluso superar los 30 millones de euros. Y ello, sin apenas activos que puedan contraponerse. Y, claro está, para superar tal escollo deben cumplirse multitud de requisitos que comienzan, ineludiblemente, por la entrada de un capital importante y la cristalización inmediata de un acuerdo con la Agencia Tributaria. Casi nada.

La panorámica de los últimos acontecimientos no muestra, a mi entender, una toma de conciencia por parte de todos. Nos encontramos en el momento en el que más ayuda necesita el Decano, en una época en la que la recremanía ha subido hasta sus cotas más altas y en una temporada en la que el precio de los abonos ha bajado más que nunca sin mediar un descenso de categoría. Pese a esos tres parámetros nada despreciables, el número de carnets expedidos por el club, aunque no sea ni mucho menos despreciable, no se ha acercado a lo que hubiese sido deseable para el momento más delicado de la vida del Recreativo ni tampoco a los objetivos marcados.

Está claro que a la campaña le han faltado ingredientes para tocar la sensibilidad del onubense y quizás algo de imaginación para lograr mayores números. Pese a ello, creo firmemente que la causa principal de que nos hayamos quedado por debajo de las expectativas creadas hay que situarla en la falta de una información clara a los aficionados, muchos de los cuales consideran que el Decano está volviendo a la normalidad y que lo que ocurre sobre el terreno de juego vuelve a ser, con diferencia, lo más importante. Ayuntamiento, la Trust, la Federación de Peñas y, ojo, también el resto de fuerzas vivas del recreativismo no han dado prioridad a la concienciación sobre la actual situación y apenas han ofrecido información detallada tras superarse, con más o menos vaivenes, el duro escollo del 30 de junio.

El camino que nos queda por recorrer necesita de la participación de todos y que todos sumen con aquello que mejor sepan hacer. Animar desde la grada, aportar ideas magistrales, poner sobre la mesa conocimientos económicos y jurídidos, exponer capacidad de convocatoria y desarrollar habilidad para buscar a más personas que se sumen activamente al proyecto, cada uno desde su vertiente, puede resultar decisivo en esta batalla.

Todos han aportado ya mucho: unos, atreviéndose a dar el paso de la expropiación; otros, teniendo el inmenso valor de firmar una denuncia en los juzgados; otros, volcándose en obtener miles de euros para la entidad; otros, dedicando horas y cariño al Recreativo pese a meses y meses sin cobrar… Pero todavía es necesario, como algunos ‘trustistas’ repiten estos días, remar y remar. Tenemos que remar aún más y tenemos que hacerlo entre todos. Sigue siendo el momento.

La fiesta encorsetada

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 13 de septiembre de 2016)

Tacones, corbatas, pamelas…; fotógrafos impertinentes, posados artificiales, sonrisas de tensa mirada…; caros chaqués alquilados, calurosas chaquetas, largas colas de blanco pureza…; pañuelos de seda, peinados horteras, zapatos estrechos que tornan a chanclas…; Te duelen los pies, te sudan los brazos, te tira del pelo la horquilla del tocado… Horrible experiencia aunque estemos celebrando. Y de guinda, la barra libre… ¿de pecado? Pues que tire la primera piedra.

Bodas, bautizos, cumpleaños, graduaciones de chicos y grandes, comuniones y despedidas de solteros con hijos ya espabilados… La agenda siempre está repleta de compromisos no improvisados, de largo vestido y pantalón estampado. ¡¡Para correr espantado!! No tengo traje, pues éste me lo puse una vez y ya no es inédito. Y la corbata dorada también la he usado. El Corte Inglés, Massimo Dutti y un rato en el rastro y ya solo me faltará el reloj de mi hermano.

Celebrar, en nuestra sociedad, se ha convertido en un trámite a superar que nos vemos obligados a preparar durante semanas, si no durante meses o años, y que a muchos agobia y compromete al mismo tiempo que para otros supone un derroche económico importante. Celebramos encorsetados, siguiendo un protocolo que ni siquiera hemos valorado para confirmar que es el mejor y que, en muchos casos, se impone promovido por grandes tiendas, por salones de celebraciones o, incluso, por fotógrafos poco mañosos.

La celebración esporádica, relajada y no forzada, la que no provoca cansancio, queda demasiadas veces en el olvido. Ya obligamos, incluso, a niños de cinco años a celebrar una graduación, que si ya resultaba absurda entre adultos que ni siquiera terminaron aún sus estudios imaginen cómo queda a esas edades. Y celebramos banquetes para 100 con comida y bebida para 300, no sea que alguien se quede con hambre, o ensalzamos la pureza virginal de los contrayentes mientras les hacemos fotografías a lado de su hijo, el que ya luce bigotillo.

Y, claro, obligados por eso pasamos calor o frío en las bodas porque hay que lucir el atuendo y andamos cojeando en el bautizo porque era el único zapato dorado que quedaba en la tienda. Y contratamos violinistas sin importarnos su repertorio o servimos copas de balón con gin-tonic aguado en la comunión del pequeño de la casa.

La vida no está pensada para que nos la compliquemos ni para encorsetar, con protocolos cerrados, nuestros más mágicos momentos. Apuesto por la boda con camisa o camiseta, por la cena improvisada tras un último examen o por el viaje sorpresa, al castillo ’embrujado’ del pueblo de al lado, tras la Primera Comunión. Me gusta el chocolate con churros después de esa boda temprana y no la larga espera, con zapatos apretados, hasta que pasen tres horas y aparezcan los novios fotografiados y pese a ello perseguidos, todavía, por el mismo fotógrafo impertinente. Y es que la foto con mi gente dándome besos siempre me gustó más que el posado junto al trigo o en un sendero con flores. Cuestión de gustos… Y de relax, de mucho relax.

Escribir en positivo

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 30 de agosto de 2016)

Huelva Buenas Noticias ofrece a los onubenses una forma distinta de ver la realidad que nos rodea, ésa que la gran mayoría de medios de comunicación nos muestra con crudeza, destacando lo negativo y olvidando, quizás involuntariamente, todo lo bueno que tenemos cerca de nosotros. Por ello, escribir un artículo de opinión en tono positivo en este medio no es una tarea difícil teniendo en cuenta la maravillosa tierra en la que vivimos, pero sí es cierto que puede a veces convertirse en algo más complicado si te pones a ello tras una sencilla y rutinaria visita a alguna de las provincias cercanas.

Así, un día en la cercana Sevilla, por citar solo un ejemplo, puede trastocarte tu optimismo y recordarte esas diferencias que las administraciones públicas siguen manteniendo e incluso a veces potenciando. Huelva, privilegiada por la naturaleza y por tantas virtudes que todos conocemos, continúa sufriendo esas grandes dosis de abandono al que la somenten en demasiadas ocasiones sus sumisos dirigentes políticos.

Caminar por la capital sevillana y regresar, al caer la noche, camino de nuestra tierra te llena de preguntas sin respuesta. ¿Por qué Huelva, pese al lógico progreso que conlleva el paso de los años, continúa llegando tarde a casi todo? ¿Por qué cuestiones tan sencillas como el cuidado de los jardines, la conservación de las fuentes o la construcción de parques infantiles libres de esa arena que tanta suciedad acumula no está aquí al nivel de otras capitales de provincia de nuestro entorno? ¿Por qué en Sevilla las luminarias de la circunvalación sí lucen encendidas, salvo excepciones, para incrementar la seguridad vial? ¿Por qué allí, y no siempre porque sea más necesario y urgente, el gobierno autonómico invierte grandes cantidades en el metropolitano mientras deja en el saco del olvido proyectos prometidos para Huelva? ¿Por qué en la ciudad vecina sí se puede contribuir a construir y a mantener infraestructuras innecesarias, como el estadio de La Cartuja, con fondos autonómicos y nacionales?

Desde los detalles más sencillos hasta los más complejos, desde los que dependen de gobiernos locales hasta los que dependen de instancias más altas, Huelva sigue mostrando sus carencias a esos turistas que nos visitan cada año para disfrutar de nuestra tierra pese a no ser fácil el viaje. Y son también esas cuestiones las que lastran a una provincia maravillosa que podría brindar a sus habitantes una calidad de vida aún mayor a poco que el empeño por mejorarla fuese algo más intenso.

El cuidado del patrimonio

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 17 de agosto de 2016)

Huelva continúa revuelta, inmersa en esa intentona por salvar al Recre que quizás podríamos tildar de utópica o quizás de temeraria, pero que ojalá no resulte frustrada. La continuidad del Decano ocupa y preocupa a una buena parte de los onubenses, que han logrado movilizar y concienciar a un sector amplio de nuestra sociedad sobre la importancia de lograr el éxito en tamaña empresa, más aún ahora que su actividad ya posee la calificación de Bien de Interés Cultural.

Pese a ello, no todos han tomado conciencia de la verdadera dimensión que tiene el Recreativo para nuestra provincia. Las muestras sobre su influencia positiva en diversos aspectos son innumerables y aparecen de forma evidente y muy visible con solo observar el movimiento social y económico que esta entidad genera y la forma en la que la misma proyecta la imagen de nuestra tierra, pero existen además y aunque no sean muy abundantes algunos estudios que reflejan, cuantificándolos numéricamente, el beneficio que los logros deportivos de un equipo de fútbol puede generar para su entorno.

Una investigación realizada en la Universidad de La Laguna a mediados de los años noventa del siglo pasado se centraba en valorar económicamente la notoriedad que la participación en competición europea del Club Deportivo Tenerife supuso para su isla y para todo el archipiélago canario gracias a las informaciones aparecidas en los medios de comunicación en una sola temporada. El trabajo, dirigido por el profesor Javier Galán Gamero, se centraba en un ejercicio futbolístico en el que el equipo chicharrero participaba en la extinta Copa de la Uefa, con lo que se puede considerar que las cifras que podrían resultar de un estudio similar sobre el Recreativo de Huelva, en una temporada habitual del equipo en Segunda División A y sin participación en competición continental, serían sensiblemente inferiores.

Pese a ello, los resultados del estudio realizado en La Laguna reflejan una cifra tan impresionante que incluso una simple estimación a la baja sobre un club como el Recreativo no deja lugar a dudas sobre la importancia de su existencia para esta tierra, máxime cuando hay que tener en cuenta, por un lado, que la difusión del fútbol se ha multiplicado de forma espectacular dos décadas después de aquella investigación con la creación de nuevos canales de televisión y con el auge de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y, por otro lado, que el Decano, por el hecho de ser el club más antiguo de España, posee un plus de nivel de repercusión que no podemos atribuir al Club Deportivo Tenerife.

El trabajo de investigación mencionado valoraba económicamente la presencia del equipo tinerfeño en medios de comunicación escritos, en radio y en televisión tanto a nivel nacional como internacional concluyendo que, con una audiencia estimada de más de 137 millones de personas repartidas por más de cien países, las informaciones aparecidas en una sola temporada tenían un valor de más de 12.000 millones de pesetas. Esta cifra, traducida a la moneda actual, supera los 72 millones de euros, si bien la misma no tiene en cuenta el matiz antes comentado de esa mayor difusión que ahora tiene el fútbol ni refleja el encarecimiento de la vida provocado por la inflación.

En una época en la que entidades como la Diputación Provincial de Huelva invierten un dinero considerable en la difusión en el exterior de las bondades de nuestra tierra, muchos onubenses no son conscientes de la importancia que tiene para nosotros, a muy diversos niveles, la existencia del Recreativo. Y eso sin contar que quien esto escribe, sin viajar muy a menudo al extranjero, ha sentido el placer de comprobar en un restaurante de Rennes o en una calle de Amsterdam que no son pocos los ciudadanos de otros países que sitúan Huelva en el mapa gracias a la existencia del Decano del fútbol español.

Hovercraft, episodio dos

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 2 de agosto de 2016)

Como una larga telenovela, el desarrollo de Huelva sigue dependiendo de un guión a medias entre el suspense y la comedia, en una historia desarrollada en lentos capítulos que gira bruscamente pero nunca termina, en función de las acciones del malo, del despechado o del pelota agradecido. Y dentro del entramado, como una secuela de la serie principal a modo de lo que los anglosajones denominan ‘spin-off’, algunos de los más longevos protagonistas del guión principal protagonizan ahora el capítulo segundo de Hovercraft, una historia centrada en una unión imposible entre hermanos que deriva en rocambolescas alternativas, a veces cómicas a veces dramáticas, que no tienen fin.

A mediados de los ochenta, la imprescindible conexión Huelva-Cádiz y esa carretera por la costa que sus defensores llegaron a calificar como vital, derivó en una curiosa propuesta de establecer una línea marítima que, mediante un hovercraft o aerodeslizador, nos llevase o trajese ‘volando’ a la provincia vecina. Aquella iniciativa, no exenta de ciertas dosis de gracia e incluso, bajo mi punto de vista, de algo de provocación, quedó en el cajón del olvido como tantos otros proyectos asociados a este rincón de España. Eso sí, que se sepa, aquel proyecto no conllevó la construcción de una atractiva maqueta.

Tres décadas después, las infraestructuras para llegar a Huelva apenas han mejorado con la finalización de la autopista A-49, en 1990, y con la inauguración de la extensión de la misma hasta la frontera con Portugal, en 2001. En la conexión con Cádiz, provincia limítrofe, las cosas no solo no han progresado sino que incluso, por el elevado tráfico que se acumula en la circunvalación de Sevilla, han empeorado.

La Autoridad Portuaria de Huelva ha estado barajando la posibilidad de crear una línea marítima con Cádiz, poniendo en marcha el segundo episodio de aquella vieja historia del hovercraft. La propuesta, defendida por parte de la ciudadanía como única alternativa a corto plazo para no continuar aislados de los gaditanos, ha vuelto a quedar parada ante el estudio encargado por el Puerto, que recoge la no viabilidad económica de dicha conexión.

En esta provincia siempre existe un motivo para parar o ralentizar el progreso mientras en el resto de España abundan los servicios públicos deficitarios, las líneas de AVE no rentables, los derroches en proyectos de dudosa utilidad… Y, para mayor escarnio del onubense, tampoco lo imprescindible ve la luz y Huelva queda aislada, con comunicaciones poco adaptadas al tiempo que vivimos y prácticamente desconectada, por la dificultad o la lentitud, no solo de Cádiz sino también de Extremadura y del resto del mundo.

La línea marítima planteada supondría solo una gota de agua para un vaso eternamente vacío. Pese a ello, tampoco la tendremos salvo giro radical en el tercer capítulo de este spin-off de la novela de nuestro desarrollo. Huelva se muere económicamente, manteniendo un vergonzoso liderazgo en los índices de paro y una espectacular huida de empresas y comercios. Como en toda telenovela que se precie, nos sigue brotando un buen puñado de lágrimas entre muy pocas alegrías.

Hablar y hablar

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 12 de mayo de 2016)

Comencé a vivir mi recreativismo una tarde de mayo en la que el Decano se jugaba en Castalia su primer ascenso a la máxima categoría tras casi noventa años de historia. Mi afición al fútbol nacía a la par que el amor a esos colores que nos representan por todo el mundo y se cimentó luego con raíces indestructibles en unos años ochenta de goce futbolístico.

Desde siempre, desde que se inician mis recuerdos sobre este deporte, escucho rumores alrededor del fútbol que me provocan una sonrisa y grandes dosis de sorpresa por lo lejos que puede llegar la imaginación y lo extrañamente rebuscada que puede ser. En los años de fútbol dorado a la vera del uruguayo Víctor Espárrago, no eran pocos los recreativistas que aseguraban que al equipo onubense no le interesaba el ascenso a Primera División. Desconozco el mecanismo que lleva a un aficionado a alcanzar una conclusión semejante ante un logro que solo brinda beneficios a todos los implicados, pero la frase la oí en bastantes ocasiones.

Algo debe ocurrir cuando son tantos los comentarios que genera el fútbol. Llegué a escuchar hace poco más de un lustro que al Getafe le interesaba descender, por aquello de no ser un equipo con muchos aficionados, e incluso leo cada día el incesante empeño de un puñado de perdedores que nos cuentan la existencia de una conspiración mundial en contra de un equipo y a favor de otro.

A nivel local, este último lustro ha generado una cantidad ingente de comentarios de calle. Desde alabanzas a la gestión de Comas basada solo en lo que él contaba hasta curiosas justificaciones, más propias de guión de cine que de cabeza amueblada, lanzadas al aire o incluso escritas en prensa cuando el presidente albiazul comenzó a incumplir sus obligaciones de pago.

Y desde hace pocas semanas, toda Huelva opina sobre la compraventa del Decano. Un buen puñado tiene claro, no sé con qué base para ello, que Infotelwi no desea comprar; otros, que Comas se ha buscado un colega para inventar una nueva farsa; algunos más, que las notas de prensa, vengan de donde venga, siempre son redactadas por las mismas manos; y no pocos, que la venta ya es realidad y supondrá la salvación del club más antiguo de España.

Hablar, hablar y hablar. De eso sabemos bastante en esta tierra de la misma manera que andamos un poco más cortos cuando llega la hora de coger el toro por los cuernos, de ponernos todos a trabajar en soluciones reales y no utópicas, de cumplir como dirigente público que debe defender nuestros activos e intereses o de involucrarnos para mejorar cada día. Y mientras tanto continuamos, nunca mejor dicho, dando patadas al balón. Tempus fugit (otra vez).

Las murallitas de Cai

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 27 de abril de 2016)

Desde mi niñez, en los años setenta, oigo hablar de la carretera hacia Cádiz. Ya en aquella época contábamos con una avenida dedicada a esa ciudad hermana en el lugar desde el que debía arrancar la futura vía terrestre y que ahora, a modo de curiosa metáfora de ese ya viejo proyecto de conexión directa con la antigua Gades, se ha convertido en un puente hacia el abismo. La avenida de Cádiz, metáfora de esa Huelva que sueña con el cielo para cavar su propio infierno.

Doñana es desde hace décadas una de las joyas del más preciado tesoro que posee nuestro planeta: su patrimonio natural. Una gran extensión al sureste de nuestra provincia es hoy en día uno de esos pocos espacios que se mantienen en Europa apartados de la dañina y demasiadas veces destructiva mano del hombre. Un auténtico motivo de orgullo para los onubenses que, pese a ello, apenas obtienen del mismo un aporte directo en su calidad de vida más allá que el que obtiene el resto de la humanidad.

El Parque Nacional de Doñana y todo su entorno, con las necesarias y lógicas medidas de protección que merece, proporciona a Huelva beneficios poco tangibles mientras provoca no pocas dificultades para nuestro desarrollo económico, aunque ninguna de ellas pueda estar por encima de la obligación que toda la humanidad tiene de conservar adecuadamente un espacio natural de tan incalculable valor.

El cuidado de Doñana debe ser una prioridad para todo el planeta y para todas las instituciones que tienen alguna competencia, por pequeña que ésta sea, sobre ese territorio, pero también debe convertirse en un motivo para intentar ayudar a todo el entorno humano que lo rodea, para que la conservación de la naturaleza no suponga un lastre para el desarrollo de nadie. La Unión Europea, el Estado español y el Gobierno andaluz deberían tener presente siempre que la protección de un espacio natural de tal importancia conlleva una serie de inconvenientes para los ciudadanos de su entorno que deberían ser compensadas.

Nunca he entendido por qué nuestra provincia, lastrada por obligaciones legales y morales que impiden a priori, por ejemplo, esa conexión directa con Cádiz, no ha recibido nunca la ayuda económica y logística necesaria para solucionar, sin el más mínimo daño para Doñana, necesidades tan indudables como ésa. ¿Por qué no se aplica en Huelva una discriminación positiva? ¿Por qué no se proporciona a esta provincia ayudas que de verdad compensen el lastre económico que conlleva la no construcción de ésa y de otras infraestructuras? ¿Por qué la protección del Parque Nacional no incluye medidas favorables para las personas que viven a su alrededor? Y así, ahora que el asunto vuelve a estar sobre la mesa, ¿no deberían las instituciones públicas participar en el mantenimiento de esa línea marítima con Cádiz y potenciarla, para romper de una vez esas murallas que separan a ambas provincias? Y, en esa misma dinámica, ¿por qué no sufragar una verdadera y definitiva solución al problema?