El portero visitante, a hombros en Huelva

Vidaller vio cómo cambiaba su vida en un Recreativo-Barbastro en el que conoció, tras una gran actuación, la gran deportividad de la afición onubense

(Artículo publicado en Recremanía el 22 de enero de 2017)

“Aquel partido en Huelva cambio mi vida por completo”. José Luis Mur Vidaller lo sigue teniendo claro en la actualidad, casi 45 años después de aquel encuentro de fútbol que disputó en nuestra ciudad y en el que la afición onubense lo paseó a hombros pese a ser el guardameta del equipo rival. No en vano, su actuación aquella noche sobre el césped le sirvió para fichar por el Atlético de Madrid.

El 17 de junio de 1972 se disputaba en el viejo Estadio Municipal de la barriada de Isla Chica un emocionante partido de vuelta de la promoción de permanencia en Tercera División. Recreativo y Barbastro se veían las caras en Huelva tras un encuentro de ida en tierras aragonesas que había finalizado con empate a uno gracias a un gol de Huertas para los locales y al posterior empate recreativista, obra de Jeromo en lanzamiento de penalti.

El Decano, bajo la presidencia de José Luis Martín Berrocal, había cuajado una temporada bastante mediocre en el grupo IV de Tercera División y se vio abocado a jugarse la continuidad en la categoría en este último partido de la promoción ante el equipo oscense, que intentaba el ascenso tras una buena trayectoria en la división inferior.

El duelo decisivo se disputó en el Municipal en la noche del sábado, solo seis días después del partido de ida, y congregó a un buen número de aficionados en el graderío. Pese a lo mucho que había en juego y según lo contado en la crónica del recordado Santiago Cotán-Pinto para el diario Odiel, el partido “se jugó dentro de una gran deportividad”, destacando las “buenas maneras antes, durante y después” del tiempo reglamentario. El cronista destacaba la cordialidad entre los directivos de ambos equipos y la noble actuación de los futbolistas, pero ponía especial énfasis al hacer referencia al “epílogo protagonizado por la afición de Huelva, que ha puesto pica en Flandes, que ha dado una lección al mundo de lo que es la deportividad y de cómo se puede celebrar con brillantez, dando riendas sueltas al entusiasmo, un partido de fútbol”.

Información sobre el partido recogida en el diario Odiel.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

Y es que en un encuentro de total dominio del equipo recreativista, que llegó a lanzar 25 saques de esquina y creó incontables ocasiones de gol ante el marco rival, el gran héroe de la noche fue Vidaller, portero del Barbastro, que completó un partido increíble salvando goles cantados y evitando que la balanza se inclinase muy pronto a favor de los locales.

Coradino, en el último minuto del partido, logró el gol del triunfo para los onubenses, lo que provocó el estallido de la grada y, tras el pitido final, la invasión del terreno de juego para festejar la permanencia. Los aficionados albiazules subieron a hombros a Coradino, pero no se conformaron con ello y, sorprendentemente, hicieron lo mismo con Vidaller, que no daba crédito a lo que estaba sucediendo pese a haber sido él el principal responsable del sufrimiento de todo el recreativismo aquella noche.

Vidaller a hombros, imagen en el diario Odiel.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

44 años y unos meses más tarde José Luis Mur Vidaller, conocido futbolísticamente por su segundo apellido, es un fotógrafo de prestigio que vive en Madrid, donde regenta un negocio muy visitado por profesionales y aficionados de la fotografía de toda España. Su actuación sobre el césped del Municipal de Huelva y aquel paseo a hombros que fue noticia en todo el país le supusieron fichar ese mismo verano por el Atlético de Madrid y, a la postre, acabar fijando su residencia en la capital y desarrollando su vida en la misma. Todo ello, propiciado por lo ocurrido aquella noche sobre el césped.

José Luis Mur Vidaller, horas antes del partido.

Foto: Cedida por el propio José Luis Mur.

Vidaller comenta en la actualidad que él no era profesional del fútbol y trabajaba entonces como administrativo en el Ayuntamiento de Almudévar aunque le gustaba mucho este deporte. Explica que ni él mismo se podía creer “cómo pudo salirme aquel partido tan bueno” y que incluso ahora, pese al tiempo que ha pasado, le da “vueltas al asunto, porque nosotros no llegábamos a la puerta contraria y yo las paraba por todas partes hasta que, cuando ya se cumplía el minuto 90, Coradino logró marcarme”. Con todo, “ese partido cambió mi vida por completo y siempre está en mi mente”.

Aquella actuación tuvo tanta repercusión que varios equipos se interesaron por él. “Yo tenía 21 años -comenta- y tras llegar a prueba al Atlético de Madrid acabé fichando por este equipo, viniendo incluso en agosto al Trofeo Colombino con mi nuevo equipo, aunque yo no llegué a jugar ningún partido”. Era el conjunto colchonero que entrenaba entonces Max Merkel y que contaba con Rodri y Pacheco como porteros por delante de nuestro protagonista, con lo que no llegó a disputar ningún partido oficial. A la postre, curiosamente, aquella temporada acabarían ganando el título de Liga.

Vidaller en la actualidad.

Foto: Cedida por el propio José Luis Mur.

Pero Vidaller tuvo que dejar el fútbol solo dos años después por una lesión en la mano. A partir de ahí, y ya afincado en la capital de España por su fichaje con el Atlético, desarrolló su carrera profesional como fotógrafo y viviendo una vida que hubiera sido muy diferente de no haber existido aquel partido.

Algo más de diez días después de su gran actuación en Huelva, el diario Odiel publicaba en sus páginas una carta dirigida por Vidaller a Santiago Cotán-Pinto haciéndole llegar su agradecimiento a la afición onubense. “Me he llevado un inolvidable recuerdo de Huelva”, decía al mismo tiempo que exclamaba para dejar claro “qué gran afición y jugadores tiene Huelva”.

Con el paso de los años ese sentimiento no se ha perdido y el gran héroe de aquella noche en el estadio de Isla Chica sigue recordando con alegría todo aquello, guardando incluso “cartas de aficionados onubenses, escritas a puño y letra, felicitándome por aquel partido y diciéndome que no habían visto nunca un portero así”.

Hoy en día, el protagonista de esta singular historia futbolística se dedica a la fotografía, contando en este campo con un gran prestigio a nivel nacional y con un importante negocio ubicado en Madrid porque, gracias a su fenomenal partido en Huelva, trasladó su residencia a la capital de España tras su fichaje por el Atlético de Madrid. Miles de profesionales y aficionados a la fotografía de todo el país visitan su tienda.

Aquel día y aquel partido entre el Recreativo y el Barbastro en 1972 quedaron grabados de manera indeleble en el corazón de José Luis Mur Vidaller y cambiaron su vida. El día que el portero visitante salió a hombros es uno más de esos días que labraron la grandeza del Decano del fútbol español.

Anuncios

Estreno de lujo para el estadio Municipal

El At. Bilbao y Real Madrid fueron los invitados a una fiesta sin precedentes del fútbol onubense celebrada los días 6 y 8 de septiembre de 1957

(Artículo publicado en Recremanía el 8 de enero de 2017)

LAS FIESTAS de La Cinta del año 1957 se celebraron en Huelva acompañadas por un evento añadido que marcó la vida de la ciudad durante esos días. La inauguración del nuevo estadio municipal, en la barriada de Isla Chica, propició un espectacular ambiente gracias a la celebración de dos grandes partidos de fútbol que enfrentaron al Recreativo con el Atlético de Bilbao, el día 6 de septiembre, y con el Real Madrid, el día 8.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

El diario Odiel se hizo eco de estos eventos dedicando un buen número de páginas a los mismos, reflejando en su portada del día 7, a cinco columnas, que “Huelva vivió una jornada memorable con la inauguración del Estadio Municipal”. El rotativo hacía especial hincapié en la gran afluencia de público, asegurando que la jornada tuvo especial relieve gracias a “un gentío que puede cifrarse en 25.000 espectadores”.

Resulta evidente que la Huelva de los años cincuenta, una ciudad menos acostumbrada aún que la actual a grandes acontecimientos, vivió aquellos dos días con entusiasmo, no solo por la visita de dos de los tres equipos más destacados de España en aquel momento sino por lo que significaba, para el orgullo onubense, poder mostrar un recinto deportivo como el que se estrenaba. Hay que recordar en este sentido que solo unos meses antes el Decano había conseguido el ascenso a Segunda División, con lo que esta inauguración venía como anillo al dedo ante la nueva temporada que se iniciaba y ante la expectación generada en torno al equipo.

Odiel, en su crónica, expresaba con vehemencia lo acontecido: “Acaba de vivir Huelva una jornada memorable que por su dimensión significativa, de contenido y de asociación, se sale incluso del encuadre deportivo para proyectarse sobre elocuentes motivos de espectacularidad y atracción, puesto que se han aunado en ella esos factores diversos que son peculiares en el cotidiano vivir y quehacer de los pueblos”. Al mismo tiempo, se calificaba el nuevo estadio como una “obra colosal, de bella traza y suntuoso empaque”, que además daba lustre a la nueva barriada construida en la Huerta Mena, a la entrada de la ciudad.

El día 6 se iniciaron las celebraciones con un acto religioso organizado por la directiva del Decano en el Santuario de La Cinta como acción de gracias por la terminación del estadio. Ya por

la tarde y en un estadio abarrotado, un desfile de equipos deportivos de la ciudad, la bendición del nuevo recinto por parte del vicario de la Diócesis, Luciano González, y una suelta de globos acompañada de una gran traca sirvieron de celebración previa al partido que disputaron Recreativo y Atlético de Bilbao. El triunfo correspondió a los vascos por 4-3, logrando Arieta los cuatro goles rojiblancos y Pilli, Ateca y García Mulet los albiazules. La nota negativa fue la lesión Fede Bilbao, delantero del conjunto vizcaíno, que sufrió una fractura de tibia y peroné que le mantuvo apartado de los terrenos de juego durante largo tiempo y prácticamente supuso su adiós al fútbol profesional.

Dos días más tarde, el flamante Estadio Municipal acogía el duelo entre el Decano y el Real Madrid, vigente campeón de Europa y con un equipo plagado de grandes futbolistas como Di Stéfano, Kopa, Rial, Zárraga, Santisteban o Santamaría. El partido brindó un gran espectáculo y finalizó con 6-2 para los de la capital de España, con goles de Di Stéfano (3), Mateo, Rial y Zuanzo, en propia puerta, para los madridistas y García Mulet y Hernández para los locales.

Tras el partido el Ayuntamiento de Huelva, con su alcalde Antonio Segovia a la cabeza, ofreció una cena a los componentes de la expedición del Real Madrid en el Hotel Victoria de la capital. El evento finalizó según Odiel con la entrega por parte del primer edil de “una preciosa copa” al capitán del equipo blanco, Juanito Alonso. Del mismo modo, el delegado del conjunto madrileño, Francisco de Ussia, entregó “una valiosa bandeja de plata en un artístico estuche” al presidente del Recreativo, Ramón López.

18 de diciembre de 1889, el inicio de una ruta

En una reunión en el Club Inglés de Huelva se acordó la fundación del Huelva Recreation Club y se votó a Charles Adam como primer presidente

(Artículo publicado en Recremanía el 18 de diciembre de 2016)

EL DÍA DE HOY, en el que se conmemora el 127 aniversario del Decano con un original acto ideado por la revista Recremanía y el colectivo Acción Recre, traemos a nuestras páginas un breve repaso a los inicios del fútbol español con la fundación del Huelva Recreation Club.

Otorgamos un protagonismo importante a la ruta entre Riotinto y la capital onubense, pues es la misma la que posibilita la llegada del fútbol a la orilla del Odiel después de que en 1873 la explotación de las minas de aquella localidad fuese adjudicada a la The Rio Tinto Company Limited.

El nacimiento del equipo onubense tiene sus raices en aquellos primeros partidos que la colonia inglesa disputaba en nuestra provincia y toma cuerpo en la noche del miércoles 18 de diciembre de 1889 en la que, según se contaba en el diario La Provincia de dos días más tarde, “tuvo lugar el ‘meeting’ en el Casino Inglés para la formación del Huelva Recreation Club”.

La histórica cabecera de la prensa onubense aseguraba que la asistencia a esa reunión “fue numerosísima”, contando con la presencia de “la colonia inglesa y varias personas distinguidas de esta localidad”.

Foto: AMH. FDH. La Provincia.

En aquella primera cita en el número 17 de la calle Odiel “se procedió a la votación de una junta directiva provisional” en la que Charles Adam fue elegido como presidente, por unanimidad. En ese primer equipo gestor se integraban también Gavin M. Spiers, como vicepresidente; Arthur Gough, como tesorero; Edward Palin, como secretario; y Alex Lawson, José Muñoz y John Crofts, como vocales.

Según se explica en la Historia del Real Club Recreativo de Huelva, de Diego Lorenzo Becerril y Antonio La O, todos los miembros de aquella junta directiva provisional, a excepción del presidente, estaban directamente vinculadas a The Rio Tinto Company Limited, la empresa británica que se hizo cargo de las minas de cobre de Riotinto.

La presencia inglesa en Huelva era notoria en nuestra sociedad, no solo en la comarca minera sino en la capital, lo que hace suponer que la práctica del fútbol no era algo esporádico ni extraño y que no serían pocos los partidos que se disputarían en esos años previos tanto en Riotinto, considerada cuna de este deporte en nuestro país, como en la orilla del Odiel.

Cinco días más tardes de aquella primera reunión de la que emergió la primera junta directiva, tuvo lugar una nueva cita que se celebró en el Hotel Colón, actual Casa Colón de nuestra capital. En ella y siguiendo el relato publicado en el diario La Provincia el 28 de diciembre, se aprobó el acta de la junta celebrada el día 18 y se procedió a elegir a los presidentes honorarios y a la nueva junta directiva que sustituiría, ya de forma definitiva, a la provisional.

En la misma se eligieron dos presidentes, el propio Charles Adam y Pedro N. de Soto, y se acordó la celebración de un “gran baile” a principios de enero en el Hotel Colón, la creación de un libro de registro en el que los socios puedan reservar los terrenos del Lawn Tennis por un plazo máximo de una hora, la organización de varias pruebas deportivas para principios de febrero de 1890, la búsqueda de un local para el club, el agradecimiento público al gobernador civil y a Guillermo Sundheim por su apoyo a la entidad y el establecimiento de las primeras cuotas de socios, que quedaban fijadas en 5 pesetas de entrada y 2 pesetas mensuales para los socios ya inscritos y 10 pesetas de entrada y 2 mensuales para los nuevos.

En aquellos primeros años y tal y como se recoge en la historia escrita por Becerril y La O, el Huelva Recreation Club ya comenzó a ser una institución muy activa, organizando múltiples actividades que no solo incluían la celebración de partidos de fútbol sino también un buen número de eventos sociales y actividades deportivas de diversa índole, sobre todo tenis y cricket.