El portero visitante, a hombros en Huelva

Vidaller vio cómo cambiaba su vida en un Recreativo-Barbastro en el que conoció, tras una gran actuación, la gran deportividad de la afición onubense

(Artículo publicado en Recremanía el 22 de enero de 2017)

“Aquel partido en Huelva cambio mi vida por completo”. José Luis Mur Vidaller lo sigue teniendo claro en la actualidad, casi 45 años después de aquel encuentro de fútbol que disputó en nuestra ciudad y en el que la afición onubense lo paseó a hombros pese a ser el guardameta del equipo rival. No en vano, su actuación aquella noche sobre el césped le sirvió para fichar por el Atlético de Madrid.

El 17 de junio de 1972 se disputaba en el viejo Estadio Municipal de la barriada de Isla Chica un emocionante partido de vuelta de la promoción de permanencia en Tercera División. Recreativo y Barbastro se veían las caras en Huelva tras un encuentro de ida en tierras aragonesas que había finalizado con empate a uno gracias a un gol de Huertas para los locales y al posterior empate recreativista, obra de Jeromo en lanzamiento de penalti.

El Decano, bajo la presidencia de José Luis Martín Berrocal, había cuajado una temporada bastante mediocre en el grupo IV de Tercera División y se vio abocado a jugarse la continuidad en la categoría en este último partido de la promoción ante el equipo oscense, que intentaba el ascenso tras una buena trayectoria en la división inferior.

El duelo decisivo se disputó en el Municipal en la noche del sábado, solo seis días después del partido de ida, y congregó a un buen número de aficionados en el graderío. Pese a lo mucho que había en juego y según lo contado en la crónica del recordado Santiago Cotán-Pinto para el diario Odiel, el partido “se jugó dentro de una gran deportividad”, destacando las “buenas maneras antes, durante y después” del tiempo reglamentario. El cronista destacaba la cordialidad entre los directivos de ambos equipos y la noble actuación de los futbolistas, pero ponía especial énfasis al hacer referencia al “epílogo protagonizado por la afición de Huelva, que ha puesto pica en Flandes, que ha dado una lección al mundo de lo que es la deportividad y de cómo se puede celebrar con brillantez, dando riendas sueltas al entusiasmo, un partido de fútbol”.

Información sobre el partido recogida en el diario Odiel.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

Y es que en un encuentro de total dominio del equipo recreativista, que llegó a lanzar 25 saques de esquina y creó incontables ocasiones de gol ante el marco rival, el gran héroe de la noche fue Vidaller, portero del Barbastro, que completó un partido increíble salvando goles cantados y evitando que la balanza se inclinase muy pronto a favor de los locales.

Coradino, en el último minuto del partido, logró el gol del triunfo para los onubenses, lo que provocó el estallido de la grada y, tras el pitido final, la invasión del terreno de juego para festejar la permanencia. Los aficionados albiazules subieron a hombros a Coradino, pero no se conformaron con ello y, sorprendentemente, hicieron lo mismo con Vidaller, que no daba crédito a lo que estaba sucediendo pese a haber sido él el principal responsable del sufrimiento de todo el recreativismo aquella noche.

Vidaller a hombros, imagen en el diario Odiel.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

44 años y unos meses más tarde José Luis Mur Vidaller, conocido futbolísticamente por su segundo apellido, es un fotógrafo de prestigio que vive en Madrid, donde regenta un negocio muy visitado por profesionales y aficionados de la fotografía de toda España. Su actuación sobre el césped del Municipal de Huelva y aquel paseo a hombros que fue noticia en todo el país le supusieron fichar ese mismo verano por el Atlético de Madrid y, a la postre, acabar fijando su residencia en la capital y desarrollando su vida en la misma. Todo ello, propiciado por lo ocurrido aquella noche sobre el césped.

José Luis Mur Vidaller, horas antes del partido.

Foto: Cedida por el propio José Luis Mur.

Vidaller comenta en la actualidad que él no era profesional del fútbol y trabajaba entonces como administrativo en el Ayuntamiento de Almudévar aunque le gustaba mucho este deporte. Explica que ni él mismo se podía creer “cómo pudo salirme aquel partido tan bueno” y que incluso ahora, pese al tiempo que ha pasado, le da “vueltas al asunto, porque nosotros no llegábamos a la puerta contraria y yo las paraba por todas partes hasta que, cuando ya se cumplía el minuto 90, Coradino logró marcarme”. Con todo, “ese partido cambió mi vida por completo y siempre está en mi mente”.

Aquella actuación tuvo tanta repercusión que varios equipos se interesaron por él. “Yo tenía 21 años -comenta- y tras llegar a prueba al Atlético de Madrid acabé fichando por este equipo, viniendo incluso en agosto al Trofeo Colombino con mi nuevo equipo, aunque yo no llegué a jugar ningún partido”. Era el conjunto colchonero que entrenaba entonces Max Merkel y que contaba con Rodri y Pacheco como porteros por delante de nuestro protagonista, con lo que no llegó a disputar ningún partido oficial. A la postre, curiosamente, aquella temporada acabarían ganando el título de Liga.

Vidaller en la actualidad.

Foto: Cedida por el propio José Luis Mur.

Pero Vidaller tuvo que dejar el fútbol solo dos años después por una lesión en la mano. A partir de ahí, y ya afincado en la capital de España por su fichaje con el Atlético, desarrolló su carrera profesional como fotógrafo y viviendo una vida que hubiera sido muy diferente de no haber existido aquel partido.

Algo más de diez días después de su gran actuación en Huelva, el diario Odiel publicaba en sus páginas una carta dirigida por Vidaller a Santiago Cotán-Pinto haciéndole llegar su agradecimiento a la afición onubense. “Me he llevado un inolvidable recuerdo de Huelva”, decía al mismo tiempo que exclamaba para dejar claro “qué gran afición y jugadores tiene Huelva”.

Con el paso de los años ese sentimiento no se ha perdido y el gran héroe de aquella noche en el estadio de Isla Chica sigue recordando con alegría todo aquello, guardando incluso “cartas de aficionados onubenses, escritas a puño y letra, felicitándome por aquel partido y diciéndome que no habían visto nunca un portero así”.

Hoy en día, el protagonista de esta singular historia futbolística se dedica a la fotografía, contando en este campo con un gran prestigio a nivel nacional y con un importante negocio ubicado en Madrid porque, gracias a su fenomenal partido en Huelva, trasladó su residencia a la capital de España tras su fichaje por el Atlético de Madrid. Miles de profesionales y aficionados a la fotografía de todo el país visitan su tienda.

Aquel día y aquel partido entre el Recreativo y el Barbastro en 1972 quedaron grabados de manera indeleble en el corazón de José Luis Mur Vidaller y cambiaron su vida. El día que el portero visitante salió a hombros es uno más de esos días que labraron la grandeza del Decano del fútbol español.

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La Sala Gaudia

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 12 de julio de 2017)

En la calle Palos de la Frontera de nuestra capital encontramos un pequeño espacio fuera de lo normal, un peculiar oasis de valentía y emprendimiento en medio de un conocido desierto en el que solo unos pocos apuestan por la excelencia, por la mejora continua y por la búsqueda de una sociedad que se supere cada día. En lo que aparentemente es solo un espacio de trabajo y un lugar de atención al público dentro de una actividad tan aparentemente áspera como es el asesoramiento en materia económica y jurídica, la firma Gaudia ofrece cada día una imagen distinta de esa cultura empresarial a la que nos han acostumbrado con demasiada frecuencia.

Y es que aunque nos encontremos en una época de constante crecimiento de un nuevo modelo en el que la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se encuentra en plena efervescencia, no es fácil descubrir en nuestra ciudad y dentro de esta materia un proyecto empresarial como el de la Sala Gaudia Fotografía, nacida en el primer trimestre de 2016 y un claro ejemplo de esfuerzo por crear y aportar procurando, por encima de todo, llenar huecos vacíos de nuestra sociedad mediante el compromiso adquirido con el entorno.

Las instalaciones de Gaudia Asesores se han convertido desde entonces en una sala de exposición permanente en la que se van sucediendo muestras fotográficas de gran nivel, de manera que los clientes pueden disfrutar durante su espera con una actividad cultural y los aficionados a este arte tienen un punto de referencia al que pueden acudir sin que ni siquiera sea necesario ser cliente de la firma.

En Huelva, la apuesta por una iniciativa así no suele ser aceptada como un comportamiento normal y positivo e incluso puede llegar a ser considerada como poco práctica, inconsciente o demasiado cargada de idealismo. La Responsabilidad Social Corporativa de las empresas, tan en auge y desarrollada ya en otros lares, da aún sus primeros pasos en una ciudad de provincias como la nuestra y aún más si hablamos de un proyecto tan sui géneris como el de la Sala Gaudia Fotografía y su aparente poco beneficio tangible para sus promotores. Es más, me atrevería a afirmar que incluso pasado un tiempo, cuando este tipo de iniciativas tomen más auge y se asuma su importancia para las empresas, aún será complicado que en una ciudad como la nuestra se valore este empeño con especial ahínco.

La labor que desarrolla la firma dirigida por Francisco Muñoz y Roberto Fernández toma su verdadera dimensión dentro de las teorías sobre RSC que confirman la utilidad y la necesidad de estas acciones, pero adquiere su valor más visible si la encuadramos en nuestro entorno y, por ejemplo, en el poco apoyo que desde las instituciones se ofrece a este tipo de proyectos innovadores y con un grado de altruismo tan elevado. En las inauguraciones de cada una de las exposiciones ya se ha venido comprobando el alto nivel de aceptación de las mismas a nivel de calle y el poco interés mostrado por políticos e instituciones. No esperaba mucho más y, a pesar de ello, me felicito por poder disfrutar de una idea tan elogiable al mismo tiempo que mantengo la esperanza de que algo cambie en el futuro en nuestras instituciones.

El orgullo de la tercera España

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 28 de junio de 2017)

El camino de regreso desde Sevilla en un cálido atardecer de junio impulsa mis pensamientos, volante en mano, mientras alguno de mis pequeños tesoros dormita en el asiento de atrás. El carril, flanqueado por conos de plástico anaranjado y una leve reflectancia, obliga a mantener la tensión sobre la carretera algo más de lo habitual mientras voy superando lentamente kilómetros de esa vía rápida que también fue una vez, allá en los ochenta del pasado siglo, un sueño de los onubenses, convertido en realidad cerca ya de 1992.

A 80 kilómetros por hora, los pensamientos solo se interrumpen levemente por los ligeros frenazos anunciados por las luminarias traseras de los vehículos que me preceden y por la necesidad de esquivar un cono tumbado surgido en la semioscuridad de esta A-49 que se nos mutila a los onubenses cada tarde de multitudinario regreso desde las playas para miles de hispalenses. Mi mente recorre esos otros sueños que labramos durante años y que ahora, víctimas nosotros de nuestro propio conformismo, hemos dejado olvidados, convencidos de que no se conseguirán.

Huelva es víctima de la España de las dos velocidades,en la que determinados territorios logran históricamente privilegios y avanzan a nivel económico y social mientras el resto tarda en alcanzar esos mismos logros por mor de la voluntad política y, en algunos casos, con el aval de la condescendencia de los ciudadanos. Pero en nuestra provincia, diferente en lo bueno y en lo malo, el fenómeno muestra una vuelta de tuerca más, hasta convertirnos en representantes de una tercera España que ni siquiera atisba los avances del futuro cuando los territorios menos privilegiados van alcanzando esas metas que antes alcanzaron los de la primera España.

Y en esta triste realidad, representada en una tarde de cálido domingo por unos conos que convierten la autopista en una carretera que ni siquiera permite adelantamientos, por mi mente corren promesas de AVE, de altos rascacielos a modo de estación, de aeropuerto, de conexiones a Cádiz tornadas en circunvalación del vecino, de la vieja Huelva-Zafra convertida en motor de nuestra economía o de una rápida autopista uniéndonos con Badajoz.

La vieja Onuba vive mientras tanto paradójicamente orgullosa de sus cosas. De su Recre, de su Rocío, de sus playas, de su puestas de sol, de su fandango y de su beso al Atlántico… Es algo así como el orgullo de la tercera España, un lugar donde los sueños rotos ni siquiera admiten ya el remiendo de la esperanza mientras continuamos conformándonos, como Robert Kincaid en la exquisita Los puentes de Madison, con la felicidad efímera que nos provocaron nuestros anhelos: “Los viejos sueños fueron buenos sueños; nunca se cumplieron pero me alegro de haberlos tenido”.

Estreno de lujo para el estadio Municipal

El At. Bilbao y Real Madrid fueron los invitados a una fiesta sin precedentes del fútbol onubense celebrada los días 6 y 8 de septiembre de 1957

(Artículo publicado en Recremanía el 8 de enero de 2017)

LAS FIESTAS de La Cinta del año 1957 se celebraron en Huelva acompañadas por un evento añadido que marcó la vida de la ciudad durante esos días. La inauguración del nuevo estadio municipal, en la barriada de Isla Chica, propició un espectacular ambiente gracias a la celebración de dos grandes partidos de fútbol que enfrentaron al Recreativo con el Atlético de Bilbao, el día 6 de septiembre, y con el Real Madrid, el día 8.

Foto: Archivo Diputación Provincial de Huelva. Odiel.

El diario Odiel se hizo eco de estos eventos dedicando un buen número de páginas a los mismos, reflejando en su portada del día 7, a cinco columnas, que “Huelva vivió una jornada memorable con la inauguración del Estadio Municipal”. El rotativo hacía especial hincapié en la gran afluencia de público, asegurando que la jornada tuvo especial relieve gracias a “un gentío que puede cifrarse en 25.000 espectadores”.

Resulta evidente que la Huelva de los años cincuenta, una ciudad menos acostumbrada aún que la actual a grandes acontecimientos, vivió aquellos dos días con entusiasmo, no solo por la visita de dos de los tres equipos más destacados de España en aquel momento sino por lo que significaba, para el orgullo onubense, poder mostrar un recinto deportivo como el que se estrenaba. Hay que recordar en este sentido que solo unos meses antes el Decano había conseguido el ascenso a Segunda División, con lo que esta inauguración venía como anillo al dedo ante la nueva temporada que se iniciaba y ante la expectación generada en torno al equipo.

Odiel, en su crónica, expresaba con vehemencia lo acontecido: “Acaba de vivir Huelva una jornada memorable que por su dimensión significativa, de contenido y de asociación, se sale incluso del encuadre deportivo para proyectarse sobre elocuentes motivos de espectacularidad y atracción, puesto que se han aunado en ella esos factores diversos que son peculiares en el cotidiano vivir y quehacer de los pueblos”. Al mismo tiempo, se calificaba el nuevo estadio como una “obra colosal, de bella traza y suntuoso empaque”, que además daba lustre a la nueva barriada construida en la Huerta Mena, a la entrada de la ciudad.

El día 6 se iniciaron las celebraciones con un acto religioso organizado por la directiva del Decano en el Santuario de La Cinta como acción de gracias por la terminación del estadio. Ya por

la tarde y en un estadio abarrotado, un desfile de equipos deportivos de la ciudad, la bendición del nuevo recinto por parte del vicario de la Diócesis, Luciano González, y una suelta de globos acompañada de una gran traca sirvieron de celebración previa al partido que disputaron Recreativo y Atlético de Bilbao. El triunfo correspondió a los vascos por 4-3, logrando Arieta los cuatro goles rojiblancos y Pilli, Ateca y García Mulet los albiazules. La nota negativa fue la lesión Fede Bilbao, delantero del conjunto vizcaíno, que sufrió una fractura de tibia y peroné que le mantuvo apartado de los terrenos de juego durante largo tiempo y prácticamente supuso su adiós al fútbol profesional.

Dos días más tarde, el flamante Estadio Municipal acogía el duelo entre el Decano y el Real Madrid, vigente campeón de Europa y con un equipo plagado de grandes futbolistas como Di Stéfano, Kopa, Rial, Zárraga, Santisteban o Santamaría. El partido brindó un gran espectáculo y finalizó con 6-2 para los de la capital de España, con goles de Di Stéfano (3), Mateo, Rial y Zuanzo, en propia puerta, para los madridistas y García Mulet y Hernández para los locales.

Tras el partido el Ayuntamiento de Huelva, con su alcalde Antonio Segovia a la cabeza, ofreció una cena a los componentes de la expedición del Real Madrid en el Hotel Victoria de la capital. El evento finalizó según Odiel con la entrega por parte del primer edil de “una preciosa copa” al capitán del equipo blanco, Juanito Alonso. Del mismo modo, el delegado del conjunto madrileño, Francisco de Ussia, entregó “una valiosa bandeja de plata en un artístico estuche” al presidente del Recreativo, Ramón López.

El gran pequeño tratado

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 12 de junio de 2017)

Carmen Ramos ha vuelto a hacerlo. En su nuevo poemario, que se publicó en septiembre pasado y fue presentado en Huelva hace solo unos días, pone de nuevo su corazón a la vista de todos, desnudándose por dentro y respirando tranquilidad mientras los demás disfrutamos de sus sentimientos y de la paz que transmite su poesía. En Pequeño tratado de etología, un libro sencillo como ella misma, la poetisa vuelve a mostrar una calidad literaria fuera de toda duda, dejando atrás ahora esa herida abierta que supuso hace ya muchos años la muerte de su padre y que inspiró y sirvió para desarrollar, bastante tiempo después, su anterior libro: Las estrellas han hallado otra forma de morir.

En la escritora olontense encontramos a una autora no excesivamente conocida pero que sorprende por una poesía diferente. Personalmente, nunca me gustó asistir a recitales poéticos porque muy a menudo encuentro en ellos demasiados fuegos de artificio, con poetas que quieren ser más protagonistas que sus versos no solo cuando se sientan ante el público sino también antes, cuando se encuentran en solitario ante el papel. En este caso, al contrario, nos encontramos una poesía sosegada, sincera y repleta de sentimiento.

En Carmen Ramos se unen un corazón agradecido y un alma inquieta. Es corazón agradecido hacia sus seres queridos, a los que dedica el encanto de sus versos, y es alma inquieta capaz de observar el mundo que tiene a su alrededor y dedicar un poema a una tarde de verano, a la cajera del Bershka o a un terrible atentado que nos conmueve. En Pequeño tratado de etología, una vez cerrada literariamente hablando la herida de la muerte, asistimos a una continuación de su trayectoria vital bajo el punto de vista que Carmen sabe utilizar para observar el paisaje que tiene a su alrededor, para contemplar la vida que transcurre a nuestro lado cada día. Y convierte así lo cotidiano en arte, que parece sencillo pero que es algo que solo puedes hacer cuando tu mirada es artista, cuando tu corazón nació creativo y cuando tus manos, con el bolígrafo y en un papel, es capaz de modelar nuestro entorno y transformarlo en palabras hermosas que además, vaya cóctel, te llevan a la reflexión.

Pequeño tratado de etología, que nos llega de la mano de Lastura y dentro de la colección Alcalima, es un compendio de imágenes, de fotografías fijas que nos encontramos en nuestro entorno, que nos encontramos cada día. Paisajes y detalles que vemos a diario pero para los que no tenemos nunca un minuto libre en el que descubrir su belleza. El agua, las nubes, un coche abandonado, la lluvia en el cristal, una bolsa al viento, un libro manchado de café, una calle a medianoche, un paraguas retorcido por el viento, una mosca… Todo eso es poesía aunque para darnos cuenta de ello necesitemos que Carmen Ramos, a través de este nuevo libro, nos lo muestre. Y este jueves, 15 de junio, volvemos a disfrutarla en Huelva en el Bar 1900 a partir de las 21 horas.

La polémica de Líberos

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 26 de mayo de 2017)

El anuncio hace unos días por parte de la Trust de Aficionados del Recreativo sobre la inscripción en el Registro de Asociaciones de la Junta de Andalucía del colectivo denominado Líberos del Decano generó de inmediato una nueva movida en el entorno recreativista. Lejos de ser un movimiento sin posibles consecuencias, este nuevo paso en un momento tan delicado para la entidad puede traer consigo problemas que podrían no haberse valorado en su justa medida o, incluso, haberse obviado.

La Federación de Peñas mostró de forma inmediata su desacuerdo y aunque desde la Trust se reaccionó explicando que los peñistas eran plenamente conocedores de la creación de esta nueva asociación desde hace unos meses, la asociación que preside Narciso Rojas ha pasado por alto en sus intervenciones públicas en estos días algunos aspectos que pueden tener una importancia suprema.

Así, el pasado martes día 16 la asociación explicaba a través de un comunicado que durante la campaña de salvación de 2016 las entidades recaudadoras firmaban un documento al recibir las aportaciones, comprometiéndose en él a hacer que las mismas “se transformasen, por la vía estatutaria o accionarial, en derechos de los participantes en lo que llamamos las grandes decisiones dentro del club”. Sin embargo, en el mencionado documento, que actuaba a modo de recibo para quien entregaba el dinero, no se especificaba eso que ahora indican sino, textualmente, el compromiso de “solicitar al R.C. Recreativo de Huelva SAD la compensación de la deuda adquirida por el depositario a cambio de acciones de la citada entidad mercantil”. El compromiso al que alude ahora la Trust sí aparecía en algunos de los documentos informativos sobre la campaña, pero es falso que estuviese incluido en el que se firmó individualmente a cada una de las personas o entidades que realizaron aportaciones a la campaña.

Existe una importante y muy sensible diferencia entre lo firmado y lo que ahora se explica y que, como ya digo, sí fue incluido en los folletos iniciales de la campaña pero no se firmó en los correspondientes recibos. Para poder participar en las grandes decisiones del Decano no es suficiente con poseer un reducido número de acciones y ni Trust ni Federación de Peñas tienen en su mano conceder tal privilegio por otra vía, algo que evidentemente solo reside en el futuro dueño de la entidad. Haberse comprometido a ello, si entendemos que lo incluido en aquellos folletos supone un compromiso cerrado, podría considerarse cuando menos muy arriesgado o incluso cercano a lo utópico.

Además, resulta llamativo que la Trust haya asegurado por activa y por pasiva en diversos medios de comunicación (por ejemplo, a través de su presidente en ‘La Jugada’ de Huelva de Canal Sur Radio de este pasado 22 de mayo) que se está insistiendo en que en el pliego de condiciones para la venta del Decano y en los propios estatutos de la entidad aparezca una serie de obligaciones para el posible futuro comprador, sin importar que ello pueda ser tomado como una cortapisa inaceptable por alguien interesado en entrar en la entidad en un momento en que la llegada de varios millones de euros es la única salida para la viabilidad de la sociedad. El presidente de la asociación se refiere a esas condiciones como la forma en la que el club albiazul salda la deuda que tiene con la afición a pesar de que esa masa social del Recreativo no ha autorizado en ningún momento, salvo en el caso de una muy pequeña parte de ella a través de las asambleas de la Trust, que se lleve a cabo de esa manera tan sui géneris.

La asociación, a través de su presidente, se erige así una vez más en los medios de comunicación como portavoz del recreativismo pese a que aglutina a solo unos tres centenares de aficionados, a que solo logra reunir a muy pocas decenas de ellos en las asambleas y a que la Trust, si hablamos de lo recaudado en la campaña de salvación, solo es depositante de una parte de los euros.

El denominado Informe sobre derechos de decisión, un documento que incluye entre sus páginas los estatutos de la asociación Líberos del Decano, establece un “decálogo de grandes decisiones” que deben quedar, en opinión de los miembros de la Trust, en manos de la afición, incluyéndose desde las pequeñas modificaciones o adaptaciones que se quisieran introducir al escudo hasta, incluso, “el nombramiento del presidente del Club” (sic).

Con todo ello e intentando resumir, la realidad actual es que quienes realizaron aportaciones para la salvación se encuentran ahora, aunque haya quienes deseasen recibir las acciones prometidas, que se les cambia ese derecho reconocido en el recibo de la campaña por la mera pertenencia a una asociación que, eso sí, pretende que se le otorgue poder de decisión o, en su defecto, ser algún día accionista del Decano.

En esa asociación, según sus estatutos, los derechos adquiridos por quienes hubiesen aportado decenas de miles de euros se equiparan, en lo que a poder de decisión se refiere y en virtud a la máxima ‘un socio, un voto’, a los de quienes hayan aportado solo 25 euros. A su vez, la modificación de esos estatutos exige un acuerdo por mayoría absoluta, con lo que si alguno de los más generosos participantes en la campaña de salvación no estuviese de acuerdo con este sistema de decisiones tendría muy complicado hacer valer los derechos recogidos en su recibo ante un número mucho mayor de socios, y por tanto de votos, que hayan realizado aportaciones menores.

Tampoco tendrán mucho que hacer, pese al indudable peso específico que tuvieron en la superación de las dificultades del pasado 30 de junio, si quieren evitar que en nombre de su aportación se intenten poner trabas a las decisiones que pudieran tener planeadas los interesados en la compra de la entidad albiazul para hacer un Recreativo más rentable pensando en la pronta recuperación de lo invertido, ya que desde la Trust, antes incluso de la primera reunión de Líberos del Decano, se está presionando para imponer diez medidas en nombre de una afición integrada por varios miles de personas.

En definitiva, difícil lo tienen quienes no deseen que se pongan en su nombre condiciones que pudieran frenar a posibles compradores por el riesgo que ello supone para contar con los 8 o 10 millones de euros que son necesarios a corto plazo, quienes no deseen poner su aportación a la campaña al servicio de una asociación, o quienes simplemente quieran ejercer su derecho a convertir su deuda en acciones que unir en el futuro, por ejemplo, a las de otros accionistas minoritarios de su entorno. La asociación Líberos del Decano no nace, ni mucho menos, al gusto de todos e incluso exige ya contraprestaciones por la deuda sin haberse convocado aún ni una reunión en la que puedan decidirlo sus supuestos socios: los acreedores.

Rocío Márquez, en el firmamento

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 3 de mayo de 2017)

Rocío Márquez se ha consagrado ya como uno de esos grandes talentos que nuestra tierra suele ofrecer, sin una periodicidad fija pero sin dejar nunca de sorprendernos, para el deleite general de todos. Convertida en una artista de primer nivel, ha traspasado nuestras fronteras y ha logrado dejar una impronta que invade los escenarios y que, lejos de sembrar indiferencia, sacude el patio de butacas allá donde actúa.

Rocío es grande por su talento y por su esfuerzo. Si solo tuviese talento, sería grande ya solo por él; y si su única cualidad fuese derrochar esfuerzo continuo por mejorar cada día, también sería así de grande. Es artista por el fruto del talento natural y de la cultura del esfuerzo que le inculcaron desde pequeña en el seno de su familia, entre sabios consejos de sus padres, Manolo y Charo, y con el apoyo, sin duda, de su hermana mayor.

La joven cantaora onubense recorre el mundo siendo bandera del flamenco, con mayúsculas, y dejando siempre algo de Huelva en cada escenario. Rocío atraviesa fronteras para revelarse como una de las reinas actuales de un arte reconocido como Patrimonio de la Humanidad, rompiendo esquemas para crear y diseñar un aire nuevo pero siendo capaz al mismo tiempo de elevar al cielo el flamenco más puro en cada comparecencia, guiada por el alma, como solo los mejores saben hacerlo. Y así ha abierto puertas y ha encontrado el triunfo en los grandes templos de la música.

Rocío de voz sublime; Rocío de buena nueva para el flamenco. La misma Rocío que ahora alcanza el firmamento con un nuevo disco titulado precisamente así, Firmamento, y que sigue trazando un camino nuevo e inexplorado. Los temas del álbum sorprenden, como ya ocurría en El Niño, aportando sonidos diferentes para los cantes de siempre, sin perder esos orígenes que Rocío ha llegado a conocer tan bien con muchos años de estudio y de ese esfuerzo por mejorar del que antes hablaba. Pero la sorpresa ya no es un sentimiento desconocido para quienes hemos tenido la oportunidad de escuchar desde sus inicios a esa niña de corazón grande que ahora sube de nuevo, como ya hizo tantas veces, al Firmamento. Y vuelve a sorprendernos.

18 de diciembre de 1889, el inicio de una ruta

En una reunión en el Club Inglés de Huelva se acordó la fundación del Huelva Recreation Club y se votó a Charles Adam como primer presidente

(Artículo publicado en Recremanía el 18 de diciembre de 2016)

EL DÍA DE HOY, en el que se conmemora el 127 aniversario del Decano con un original acto ideado por la revista Recremanía y el colectivo Acción Recre, traemos a nuestras páginas un breve repaso a los inicios del fútbol español con la fundación del Huelva Recreation Club.

Otorgamos un protagonismo importante a la ruta entre Riotinto y la capital onubense, pues es la misma la que posibilita la llegada del fútbol a la orilla del Odiel después de que en 1873 la explotación de las minas de aquella localidad fuese adjudicada a la The Rio Tinto Company Limited.

El nacimiento del equipo onubense tiene sus raices en aquellos primeros partidos que la colonia inglesa disputaba en nuestra provincia y toma cuerpo en la noche del miércoles 18 de diciembre de 1889 en la que, según se contaba en el diario La Provincia de dos días más tarde, “tuvo lugar el ‘meeting’ en el Casino Inglés para la formación del Huelva Recreation Club”.

La histórica cabecera de la prensa onubense aseguraba que la asistencia a esa reunión “fue numerosísima”, contando con la presencia de “la colonia inglesa y varias personas distinguidas de esta localidad”.

Foto: AMH. FDH. La Provincia.

En aquella primera cita en el número 17 de la calle Odiel “se procedió a la votación de una junta directiva provisional” en la que Charles Adam fue elegido como presidente, por unanimidad. En ese primer equipo gestor se integraban también Gavin M. Spiers, como vicepresidente; Arthur Gough, como tesorero; Edward Palin, como secretario; y Alex Lawson, José Muñoz y John Crofts, como vocales.

Según se explica en la Historia del Real Club Recreativo de Huelva, de Diego Lorenzo Becerril y Antonio La O, todos los miembros de aquella junta directiva provisional, a excepción del presidente, estaban directamente vinculadas a The Rio Tinto Company Limited, la empresa británica que se hizo cargo de las minas de cobre de Riotinto.

La presencia inglesa en Huelva era notoria en nuestra sociedad, no solo en la comarca minera sino en la capital, lo que hace suponer que la práctica del fútbol no era algo esporádico ni extraño y que no serían pocos los partidos que se disputarían en esos años previos tanto en Riotinto, considerada cuna de este deporte en nuestro país, como en la orilla del Odiel.

Cinco días más tardes de aquella primera reunión de la que emergió la primera junta directiva, tuvo lugar una nueva cita que se celebró en el Hotel Colón, actual Casa Colón de nuestra capital. En ella y siguiendo el relato publicado en el diario La Provincia el 28 de diciembre, se aprobó el acta de la junta celebrada el día 18 y se procedió a elegir a los presidentes honorarios y a la nueva junta directiva que sustituiría, ya de forma definitiva, a la provisional.

En la misma se eligieron dos presidentes, el propio Charles Adam y Pedro N. de Soto, y se acordó la celebración de un “gran baile” a principios de enero en el Hotel Colón, la creación de un libro de registro en el que los socios puedan reservar los terrenos del Lawn Tennis por un plazo máximo de una hora, la organización de varias pruebas deportivas para principios de febrero de 1890, la búsqueda de un local para el club, el agradecimiento público al gobernador civil y a Guillermo Sundheim por su apoyo a la entidad y el establecimiento de las primeras cuotas de socios, que quedaban fijadas en 5 pesetas de entrada y 2 pesetas mensuales para los socios ya inscritos y 10 pesetas de entrada y 2 mensuales para los nuevos.

En aquellos primeros años y tal y como se recoge en la historia escrita por Becerril y La O, el Huelva Recreation Club ya comenzó a ser una institución muy activa, organizando múltiples actividades que no solo incluían la celebración de partidos de fútbol sino también un buen número de eventos sociales y actividades deportivas de diversa índole, sobre todo tenis y cricket.

Los electores y Trump

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 10 de febrero de 2017)

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América ha provocado un importante revuelo en la opinión pública mundial y ha girado miradas inquietas hacia la nación más poderosa del mundo. De forma inesperada y sorteando las dificultades de alcanzar la cima del poder sin ser considerado, al menos bajo los cánones más ortodoxos, un político al uso, el nuevo mandatario ha roto con todas las previsiones y se ha convertido en el máximo exponente de la metamorfosis que está sufriendo nuestra sociedad en los últimos años.

La llegada al poder de Trump no puede ser considerada como un hecho casual. Al contrario, el millonario neoyorquino ha seguido el camino que en los últimos años ya abrieron otros inesperados nuevos políticos que encontraron el favor de los electores a niveles menos relevantes que el ahora presidente norteamericano pero ofreciendo, como él, una ruptura con el estilo de hacer política existente. El fenómeno, además, no es nuevo, pues ya en épocas más lejanas también llegaron al poder dirigentes que no ofrecían a priori esa forma de gobernar no sujeta, por llamarlo de algún modo, a los cánones habituales.

Los ciudadanos desean una nueva gobernanza y son los políticos, los profesionales del poder, los que no están respondiendo a una demanda cada vez más numerosa de una población hastiada por la continua degeneración de la política. Y lo peor de todo no es esa falta de respuesta sino lo que la misma representa. Los políticos de toda la vida no toman las riendas ante esa nueva demanda social, probablemente porque no puedan ofrecer un cambio sin resquebrajar por completo un sistema de partidos con un abundante clientelismo que, por otro lado, les mantiene a ellos en su estatus.

Con todo, se antoja un futuro inestable ante un clima de desencanto e incluso de cierta confrontación que no es, ni mucho menos, exclusivo de algunos territorios. Al contrario, la pérdida de confianza en los dirigentes es ya un fenómeno global que tiene en episodios recientes la confirmación de que es necesario un cambio de rumbo. La subida en número de votos de grupos que ofrecen al elector un mensaje de ruptura, el desinterés por la política o el inesperado revés que el éxito del ‘brexit’ ha supuesto para el gobierno británico, son ejemplos de ello.

Lo peor de este deseo de cambio en un amplio sector de la sociedad no es el propio deseo en sí, evidentemente justificado por los hechos, sino la resistencia que la extensa clase política actual está ofreciendo al mismo. Cada vez estoy más convencido de que la ruptura social será aún mayor teniendo en cuenta que estos últimos años, de claro acercamiento de los ciudadanos a iniciativas alternativas no siempre fiables, no han desembocado en un cambio en el político tradicional sino en un claro enroque en sus posiciones de privilegio y de elevado gasto, no acordes con la realidad social contemporánea.

Adiós, hermano Esteban

(Artículo de opinión publicado en Huelva Buenas Noticias el 7 de diciembre de 2016)

Se fue y nos dejó su recuerdo. Nos dejó también horas de enseñanza que hoy regresan a mi cabeza mientras se me escapa una sonrisa y se me llena el alma de tristeza. Quiero volver, aunque solo sea un momento, a ese pupitre y a esa aula sobria pero llena de la calidez de nuestra adolescencia. Recuerdo aquellos días sentado frente a él mientras derrochaba ese innato entusiasmo por la docencia que no siempre agradecíamos como debiéramos. Y le recuerdo ante una pizarra repleta de números y fórmulas que luego, en vísperas de Navidad, se apartaban gustosamente para abrirle hueco a su tradicional dibujo del Nacimiento, realizado con tizas de colores y con un buen pedazo de cariño en una hermosa muestra de arte efímero.

Querías, Esteban, que fuésemos cajón de sastre, porque siempre es útil tener un martillo aunque no sepas cuando vas a necesitarlo. Querías también que subiésemos el nivel, ése que la gente de la calle imaginaba tan alto en nosotros, aunque no fuese del todo cierto. Y nos llenabas la mente de números de la misma forma que antes habías hecho con la pizarra, logrando que me apasionasen aún más esos cálculos infinitos. Curioso, pues nunca había oído hablar de los logaritmos neperianos hasta que tú los mencionaste.

No olvidaré nunca aquellas clases, cuando quizás no sabíamos disfrutar del todo de la felicidad de ser joven, pero tampoco olvidaré nunca tu rostro triste aquel día en el que, tras bastante tiempo sin ir por el colegio, algo me impulsó a acudir a una cena informal en la que te despedías de tus antiguos alumnos y de tu querida Huelva. Te dolía mucho marcharte y ahora es a nosotros a quienes nos duele que te hayas marchado…

Recuerdo un aula con azulejos celestes y ventanucos a un pasillo que parecía infinito. Recuerdo aquellas vistas a una casa que parecía encantada, en un colegio que era casi todo nuestro mundo. Y te recuerdo a ti, subido a la tarima frente a nosotros mientras apenas éramos capaces de percibir lo maravillosos que eran esos años. Gracias, hermano Esteban, por formar parte de ellos y gracias por tu empeño. Huelva también te tiene en el corazón tal y como tú la tenías a ella. Descansa y disfruta, donde quiera que se encuentre ese lugar que ahora habitas y al que todos aspiramos. Ah, y no te olvides, claro, de darle un saludo de mi parte al hermano José Ramos.